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miércoles, 19 de agosto de 2026

Las distracciones

A cierta edad, todo tiene la misma
importancia. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. Simples y efímeras. La imaginación es volátil y si le permitimos y la alentamos a volar libremente es posible que, por agradecimiento, no se deje devorar por rutinas ni obligatoriedades que automatizan nuestras percepciones; si logramos que nos acompañe cotidianamente, la pareidolia nos parecerá un juego común aunque tengamos muchos años en este mundo, con el lógico resultado de no haber perdido del todo nuestra capacidad de asombro pues pareciera que de la nada, seremos asaltados por espectros de animales u objetos, que sólo esperaban a que llegáramos para salir de donde estaban ocultos. Así, la calle, la ciudad entera o el campo se convierten en lienzos en los que podemos crear las historias que nuestros rasgos culturales nos dicten, hasta llegar a formatos más complejos.

2. Elaboradas y complicadas. Los video juegos tomaron un espacio y establecieron sus propias reglas a pesar (o quizá gracias a) de la tímida oposición de los padres, quienes sólo argumentaban sobre el tiempo invertido, lo cual carece de sentido en las mentes infantil y juvenil; su complejidad se salta el manejo del aparato, pues el juego en abstracto apunta a la mecanización de movimientos y la coordinación ojo-mano, lo verdaderamente interesante es ver la relación entre lo complejo de los circuitos y la aceptación de nuestra mente de que lo que producen como imágenes es divertido, sin importar que se trate de saltar obstáculos, recorrer carreteras a gran velocidad o matar enemigos con armas de alto calibre que el jugador puede escoger de entre una variedad en arsenales creados para ello.

3. Solos y en compañía. Aquellos que tenemos una mente volátil, nos distraemos fácilmente casi con cualquier cosa, digo casi siempre porque nunca he hecho un estudio estadístico de todo aquello que pudiera llamar nuestra atención, por supuesto, eso depende de factores como la edad y las relaciones amistosas que desarrollemos, las familiares son determinantes y las amorosas... pues merecen un apartado especial. Claro está que sus influencias pueden ser tanto positivas como negativas, es decir, que nos guían para poner atención en algo y también para señalar qué es lo que no vale la pena hacerle caso. Ver borregos en las nubes, por ejemplo, es una actividad que nos tranquiliza al poder completar formas en nuestro cerebro, pero al compartirla, logramos ampliar el abanico de posibilidades de diversión.

4. Signo de inteligencia. No lo sé de cierto, pero por un tiempo escuché que olvidadizos y distraídos eran personas muy inteligentes, el caso es que pude haberme hecho de esa narrativa para presumir de un IQ superior, pero sinceramente no me sentí así y sólo me quedé con que hay información que no retengo. Como lo entendí entonces, es que al concentrarse una persona en un tema u objeto, el entorno pierde importancia, lo mismo cuando se pasa de un tema a otro con rapidez, todo lo demás queda atrás. Por lo que sea, es posible que si no se trata de una inteligencia superior, sí sea una alterna que no responda a una disciplina lineal y se trate de cierto paralelismo para captar el entorno, uno donde todo tenga por así decirlo, la misma importancia. Salud.

Beto

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