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miércoles, 6 de mayo de 2026

Todo tiene solución

El cerebro se deteriora si no
se le imponen retos. Foto: BAER vía Meta AI

Irapuato, Gto.-

1. En esta vida. La sentencia apela a la imaginación, desde un punto de vista optimista, de todos los seres vivos articulados de este mundo, a veces con métodos que nos parecen extremos como el hecho de que las aves lancen al vacío a sus polluelos cuando saben que ya deben volar o las leonas, dejando solos a sus cachorros cuando deben aprender a cazar; la solución es cosa de satisfacción de quien la busca, dado que para dos personas o grupos distintos, un mismo problema debe enfrentarse según sus circunstancias y las herramientas con las que cuente, aunque los resultados sean totalmente distintos. Pensemos en dos realidades ajenas entre sí y un mismo problema: las nuevas generaciones deben aprender sobre la flora y la fauna, pero un grupo vive en la selva y el otro, en la sabana.

2. Excepto la muerte. Y hay quienes aseguran que la muerte es la solución para todo; no soy ningún promotor del suicidio ni mucho menos y aunque no temo a las ideas de la muerte, no pienso en dejar esta vida por un buen rato, claro, compartiéndola con quienes me importan. Ése debe ser el sentido de mantenernos vivos, el tener con quiénes compartir lo que hacemos, más allá de la trascendencia personal o quizá sea ésta el resultado de la buena convivencia; morir no es una tragedia, aunque las historias que nos contamos sobre ella, sí. Es el fin natural del proceso de vivir, así como termina un día o la creación de un utensilio, en algún momento debemos terminar, por lo que es importante estar seguros de haber sido productivos durante nuestra estancia en este mundo.

3. La muerte como solución. No es que la busquemos, pero a veces nos sentimos tentados por el thanatos y tratamos de imaginarnos cómo sería el mundo sin nosotros; las especulaciones van desde qué dirían de nuestra persona nuestros allegados, cuanto tiempo pasaría antes de ser olvidados y a quiénes dejaríamos lo que más apreciamos. Dejar el mundo atrás parece liberarnos de cualquier problema, ya no hay que pagar cuentas ni cumplir con horarios pero, si somos creyentes en alguna deidad, ¿cuál sería el camino a recorrer? En realidad, no tenemos una certeza sobre el destino ni qué se hace allá y con la cultura del miedo con la cual crecimos, ni siquiera sabemos si merecemos un paraíso, aunque lo verdaderamente aterrador es pensar que de esa promesa nada hay.

4. Vida emproblemada. Fuera de lo que pudiera pensarse, los seres humanos no vinimos a este mundo a sufrir, sino a resolver problemas, lo que nos mantiene lúcidos y activos sin importar la edad, en palabras de los mayores, sentirnos útiles. Sin embargo, la obligación no se encuentra en resolverlos todos, ni siquiera para todos los que se supone, estamos capacitados para resolver, lo más inteligente es aceptar aquellos retos que están a nuestro alcance en un plazo razonable y dejar claro qué periodos tenemos disponibles para no descuidar los otros aspectos de nuestra vida; si empezamos a sentir que el tiempo no nos alcanza, es hora de revisar cómo es que estamos calendarizando y clasificando nuestras actividades. Salud.

Beto

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