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miércoles, 25 de marzo de 2026

La clase favorita

Hay materias que hacen que soñemos
con los ojos abiertos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Lo que la hace sobresalir. Ha corrido mucha tinta tratándose de explicar cómo es un ambiente adecuado en el aula y por mucho que esa teoría esté al alcance del docente, la verdad es que muy pocos de ellos, a partir de la secundaria, se expresan de manera positiva de los alumnos en general; se ha logrado ubicar a lo que sucede en casa como uno de los factores determinantes para que el comportamiento de los discentes se transforme entre los doce y los trece años de edad, sin embargo, al parecer no hemos prestado atención a las manifestaciones de preferencia sobre las clases que toman a diario que, por lo general, aparecen en pequeños reportes televisivos al inicio o al final de los periodos lectivos, podríamos suponer que en algo incide el estado de ánimo del profesor.

2. En la secundaria. El ambiente ya era de sí bastante difícil, fueran los cambios hormonales, mi lucha contra mi timidez o el tener que atender a doce formas distintas de explicar los temas; escoger una materia en un ecosistema enrarecido por la presión de ser el mejor y su contraparte áulica en la que si sobresales te va mal, no era del todo atractivo, principalmente cuando los que te hacen la vida imposible te buscan justo para que les pases las materias, una transacción poco atractiva ya que ni te lo agradecían ni dejaban de molestarte. Aun con el abandono forzado, la historia (como narrativa) me fue algo especial en los momentos en los que podíamos ver a los personajes como seres humanos y no como simples datos enciclopédicos para memorizar.

3. En la preparatoria. Esa etapa tuvo que esperar hasta el quinto y sexto semestres para encontrar una que, por la teoría, llamara mi atención y no sólo porque Concha fuera mi compañera; la psicología logró en dos periodos lo que once años no habían logrado en mi ánimo de estudiante, no para convertirme en el mejor de la clase, pero sí al menos para interesarme en las explicaciones sobre los comportamientos individuales y sociales; tratar de entender motivaciones y razonamientos, abrió una perspectiva que no había considerado y que indirectamente influiría en mi futuro desempeño profesional. Por desgracia se trató de un evento aislado, pues no hubo otro que complementara esa materia debido a que el bachillerato de contabilidad sólo lo cursé para pasar la preparatoria.

4. En la universidad. Aquí sí tendría que fraccionarme varias veces, porque aun cuando decidí qué carrera seguir y no tenía idea en lo que me metería, caí en blandito; sería más sencillo enumerar las materias que no me gustaron, las cuales nada tuvieron que ver con los contenidos, sino con la manera en que fueron impartidas, sin embargo, lo importante fue que la suerte me acompañó al poder poner rostro a esos contenidos que parecían no tener que ver con la comunicación como la tenía concebida hasta ese momento; las teorías, los talleres, los temas selectos y las investigaciones, probaron que para dar relevancia a los medios, deberíamos saber primero con qué íbamos a «llenarlos», por ello, a todos mis maestros, gracias. Salud.

Beto

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