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miércoles, 25 de febrero de 2026

Las buenas maneras

Aún funciona el tratar como percibimos.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. El Carreño. Otro producto del arbitrio, éste sí útil, aunque por su imposición clasista choca con la naturalidad con la que dice la otra cara del clasismo que se mueven los sectores desfavorecidos; alguien, en pleno uso de sus prejuicios y convicciones, pensó que sería bueno uniformar el comportamiento social; por supuesto, no consideró a la totalidad de la población, sólo aquella que podía tener los elementos necesarios y suficientes para poder expresarse de tal modo, como serían la vestimenta, el calzado, los accesorios, los medios de transporte y la capacidad de adquisición de toda clase de insumos, así nació el manual de Carreño, tomado en serio por mucho tiempo y que diferenciaba a golpe de vista a las clases sociales. Después, fue motivo de mofa por parte de aquellos a los que dejaba fuera, en un intento de revancha.

2. La etiqueta actual. Ha sido tan cambiante que no dudo que haya estado a punto de desaparecer debido a nuestro comportamiento tan disipado en lo teórico y contradictorio en lo práctico; recuerdo una ocasión en la que quería ser caballeroso y abrir la portezuela de mi acompañante una vez que llegamos a nuestro destino, a lo cual recibí como respuesta un «¡ay, no! Yo puedo abrirla» Después trató de justificarse afirmando que era demasiada la espera el verme rodear el cofre del carro y eso que el mío era un compacto. No fue el único evento, sucedió con otra persona con otro pretexto y en una ocasión, con la puerta de una tienda y en todas, las razones aducían a argumentos anti machistas, los cuales se han trasladado a otros ámbitos, unos más retorcidos que otros.

3. Como experimento. En el entendido de que hay una manera estandarizada de comportamiento en nuestras sociedades, quizá sea interesante el averiguar si la conocemos y la llevamos a cabo todos los día o si tenemos temporalidad distinta; podríamos poner la base en expresiones sencillas como los saludos y los deseos de pasar un buen rato, expresiones como «buenos días» y sus equivalentes, provecho o el permitir el paso a otra persona en una puerta o en escaleras, para después establecer un nivel superior, como auxiliar a alguien en la calle o el transporte público, dar indicaciones sobre una dirección o un establecimiento. Si hay niveles superiores, supongo que los establecerá cada uno, ya que la amabilidad se expresa según la situación en la que estemos, más allá es acoso.

4. El imperio reaccionario. Podría merecerme todo el respeto la modernidad (o post modernidad) actual, pero en realidad es poco, el aparente casi nulo respeto por las formas que se ha venido dando por la supuesta reivindicación de las formas populares de expresión se debe al ostensible abaratamiento de los comportamientos sociales por el supuesto de que cada quien debe hacerse responsable de sus acciones, lo malo es que por el rampante individualismo, suponemos que son los demás quienes deben soportar nuestros desplantes, lo que crea un alejamiento sistemático entre los miembros de cada sociedad. En los últimos años, ser o parecer amable, trae consigo la sospecha de que algo adicional se pretende, lógico cuando se ha normalizado la recepción de telefonemas sospechosos. Salud.

Beto

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