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miércoles, 21 de enero de 2026

Diversión ante todo

La esencia de la diversión no está
en botarlo todo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Aclaración inicial. Con estas líneas no pretendo sugerir que lo relatado sea digno de seguir o copiarse, sólo se trata de ilustrar momentos de mi vida académica, algunos no muy presumibles que digamos y otros, al menos divertidos; en un nivel constitucional, los mexicanos no tenemos opción, o cursamos los niveles básicos de escolaridad o los cursamos, con lo que pudiera pensarse que este país tiene un nivel alto, pero no es así; posiblemente no lo tengamos porque la obligatoriedad con la que pretendemos manejarnos para todo, le quita lo atractivo a todo lo que emprendemos; sabemos que tenemos que hacerlas, pero nos encanta fastidiarnos recordándonos nuestras obligaciones, para colmo, los guías no ayudan mucho para quitarle lo aburrido a ciertas lecciones en las que comúnmente no va mal.

2. La única respuesta. La diversión, como su nombre parece indicar, tiene muchos caminos de acceso y en la adolescencia parecieran multiplicarse exponencialmente, sin embargo, el enfrentamiento a la autoridad suele tomarnos el mayor tiempo del día, al no estar seguros del lugar que ocupamos ni si es nuestra presencia importante (cuestionamientos válidos, pero sin base aparente) lo que apremia es encontrarla, tratando de imponer nuestra voluntad como suponemos que se nos impone la ajena, motivando conflictos que nos toma tiempo resolver; lo importante es encontrar cómplices que, aunque sea por un breve instante, estallen en algarabía por alguna «hazaña». Hacer una travesura o realizar una verdadera afrenta no es disculpable en ninguna circunstancia, pero cómo ayuda a la imagen.

3. Como obligación. Mejor dicho, siempre la hemos tratado como un derecho que se gana cumpliendo una serie de tareas a las que nos suscribimos una vez que alcanzamos cierta edad, adquirimos algunas capacidades o ganamos algunos montos, amén de pagos de servicios. Pero bien visto, hay cierta obligación de divertirnos o mínimo, distraernos, pues no podemos funcionar bien si no nos diéramos ciertas pausas para despejar nuestra mente y descansar los músculos, eso supongo que quería decirnos a mis hermanos y a mí nuestro padre cada vez que nos despedía a cada uno al emprender nuestra aventura universitaria e imagino también, que nos sugería el divertirnos estudiando. No creo que hayamos priorizado uno sobre el otro, pienso que todos encontramos el gusto al estudio.

4. Ser diverso. No necesariamente debemos saber hacer de todo, pero sí podemos intentar el ampliar el horizonte de nuestros gustos, dado que la variedad despierta la curiosidad y, por tanto, la imaginación; no es un asunto mágico, si nos familiarizamos con los componentes, el funcionamiento y las maneras de, por ejemplo, aparatos, herramientas, métodos o grupos humanos, nos será muy sencillo encontrar nexos entre ellos que nos lleven a innovar en sistemas de información o producción de satisfactores que faciliten la estancia en este mundo. Por otro lado, si consideramos tener aficiones diversas y disímbolas, es posible que no tengamos tiempo para el tedio, lo que es benéfico para nuestra salud desde cualquier punto de vista; lo mejor del ocio a nuestro alcance. Salud.

Beto

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