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miércoles, 24 de diciembre de 2025

Aprender a convivir

Saber convivir implica no molestarse
por todo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. El aula es una jungla. Ni en el arca de Noé tantas especies se encerraron en un espacio tan reducido como cuando encerramos a muchos niños con rasgos culturales tan variados en un salón de clases; obviamente me refiero a las costumbres específicas aprendidas en casa, las que hacen de cada niño un ser único, incluso dentro de su propio hogar. Es posible que en el cine usen la expresión «cadena alimenticia» en son de broma, sin embargo, en lo cotidiano algo hay de eso cuando observamos los grupos que se forman para imponer un orden o para defenderse de ello; los mecanismos de ataque o defensa se mostrarán según hayan calculado lo permisivos que se muestren las autoridades o el grado de fastidio que logren en ellas, si éstas muestran debilidad y falta de imaginación, la clase puede convertirse en una marabunta.

2. Llevarse pesado. En el país tenemos un juego no reglamentado que tiene por cometido el medir el aguante de los participantes, que pueden ser voluntarios o no; el nombre se ha agringado porque, pues así nos hemos conducido desde el siglo XIX cuando empezamos a copiarles la constitución, como si de verdad todo lo del gabacho fuera bueno. En mis tiempos de primaria sólo se le decía «llevarse pesado» e implicaba desde la agresión verbal hasta llegar a las manos, justo como ahora, sólo quería establecer el punto del cambio de nombre por mera copia; el caso es que, en esencia, parece que seguimos educando a los infantes de la misma manera y por eso siguen existiendo los abusivos y los abusados en una lucha constante de sobrevivencia justificada con la excusa de la naturaleza humana.

3. Una sola óptica. En un mundo conceptual se lucha por que el mejor entendimiento de las cosa se imponga sobre los demás, comenzando con la discrepancia que suscita la palabra «mejor» y si eso se conjunta con otro concepto como «buen comportamiento», ¿cuál sería la mejor versión de un comportamiento aceptable y estandarizado? Hasta hace algunas décadas era el estar callado y casi inmóvil por cinco horas continuas, exceptuando la media hora de recreo, algo que quizá funcionó hasta los sesenta, pero algo en la alimentación hizo que la quietud ya no fuera tan bien vista por los infantes en los setenta... a algo hay que echarle la culpa y la comida parece una buena opción, por lo que es la educación no había cambiado, no en todas las casas, no todo el tiempo.

4. El movimiento como disciplina. En varios países como en Japón, tienen la idea de que hay que activar el cuerpo antes de empezar las actividades diarias tanto en empresas como en escuelas, puesto que dicen, ayuda a la concentración y a la formación de la motricidad fina, algo de cierto debe tener cuando sus empresas y sus escuelas tienen un gran prestigio en aprovechamiento y en disciplina. lo curioso es que no hay un ambiente militarizado ni de alta administración gerencial que les indique lo que tienen que hacer, sólo hay respeto a las jerarquías, a los mayores y al tiempo. Esto es, no tienen buen comportamiento porque teman ser castigados (que sí los hay), tienen el convencimiento de que su trabajo es importante y que si no lo realizan, entorpecerán el de los demás, por lo cual, deben moverse. Salud.

Beto

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