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Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 19 de noviembre de 2025

El autodidacta hoy

Nunca es tarde, el conocimiento
está ahí. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. La vida más fácil. Quienes queremos seguir aprendiendo, debemos aceptar los cambios en los paradigmas de la información, las bibliotecas atiborradas de libros han ido dando paso a la tecnología cibernética, donde ahora atiborramos de archivos nuestros ordenadores; la averiguación se ha vuelto más sencilla aunque más riesgosa, debido a que las fuentes de conocimiento como wikipedia, son fácilmente manipulables por el público en general, contrario a lo que sucedía con las enciclopedias impresas cuyo proceso impide que cualquier hijo de vecino meta mano. Mi generación ha tenido que adaptarse a muchas cosas, entre ellas, al tratar de fabricar puentes entre la hoja impresa y la pantalla considerándolas complementarias entre sí y sus contenidos, establecidos y emergentes, responden ahora a la inmediatez de lo desechable.

2. Generalidad o especialización. Para aquellos que son autodidactas en edad escolar, parece que no hay otro camino que la especialización, ya que todavía estará en su mira el insertarse en el mundo laboral, pero para los que queremos aprender por diversión, la generalidad y la diversificación nos vienen bien, lo mejor de todo, si es que logramos interesarnos en los videos transmitidos por la red, tendremos al alcance un universo entero de tutoriales para aprender desde manualidades hasta tratados teóricos sobre temas diversos, las posibilidades de aprendizaje son infinitas con la gran ventaja de que si una explicación no nos satisface, hay otras muchas que complementarían la información que necesitamos. ¿Para qué empecinarnos, a estas alturas, en ser expertos en un solo tema, si enterarnos de muchos otros es más interesante? ¿No creen?

3. Herramientas puntuales. La línea establecida por los libros ha sido un ejemplo a seguir por los demás medios de información, especialmente los electrónicos debido a que sus adaptaciones son más específicas que con los escritos; cada uno de esos medios posee un perfil de consumidor que los tiene como prioritarios para informarse o divertirse y con los avances tecnológicos, es factible poner candados para que las lecturas, los audios o los audiovisuales sean siempre del mismo tipo, lo que facilita la búsqueda de los temas de nuestro interés. Ser autodidacta hoy tiene sus ventajas, sin embargo, mantenemos el mismo obstáculo para poder aprender por nuestra cuenta que es nuestra voluntad en términos absolutos, ya que por muchas herramientas, tutores o recursos, si no hay voluntad, de nada sirven.

4. ¿Para qué aprender? Si de niños hicimos esta pregunta, seguramente estuvo un adulto presto a contarnos toda una retahíla de razones por demás acertadas, aunque quizá con un tono de autoridad que nos hacía pensar más en la obligación que en el placer, acierto o no, el segundo obstáculo a superar era la idea de memorizar más como técnica de aprendizaje que como consecuencia del mismo, algo que a muchos nos trajo dolores de cabeza en materias como matemáticas, física o química, amén de la biología. Si la pregunta aparece a mediana o avanzada edad, tendremos suerte de que los traumas producidos por la memorización nos hayan dejado en paz, para que sentencias como «nunca dejamos de aprender» no nos suenen huecas y podamos seguir sorprendiéndonos con lo que este mundo tiene para ofrecer. Salud.

Beto

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