Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Compra de útiles

Útiles, hasta que se pruebe lo contrario.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. La infame lista. No recuerdo cómo es que sobrevivieron mis padres la presión de comprar los útiles escolares de todos sus vástagos sin perecer en el intento, lo que sí percibí y veo aún como una constante, es a un montón de personas apretujadas por su gran número en papelerías y tiendas de autoservicio, tratando de hacerse de cuadernos, libros, juegos de geometría y mochilas en calidad de marabunta, sin que medie el mínimo de cordura debido a la premura provocada por el aviso de sus pequeños la noche anterior al inicio de clases. Y toda esa presión ¿para qué? Para que terminen rompiéndolos, maltratándolos o perdiéndolos porque como niños que son (y que fuimos) se distraen con todo, sin importar que vuele la mosca, se caiga un compañero o ruede un balón y lo que queda es volver a comprarlos.

2. Correspondencia teórica. Cada cuaderno, regla o lápiz responde a una intención de enseñanza específica, no hay más ni menos que eso, no se exigen otros que no sean ésos; el proceso de aprendizaje mediante herramientas sólo deja una secuela que nos impide disfrutarlo como se debe, dado que el estrés por usarlas «correctamente» es más urgente que lo que podamos producir con ellas; no te salgas de la línea, «colócalo bien», «hazlo de derecha a izquierda», «que quede parejo» y muchas otras advertencias sólo ponen presión a lo que debemos descubrir de manera natural y a nuestro ritmo, porque no es una obligación tener la letra «bonita», debemos descubrir la nuestra como se descubre la voz para cantar o la línea que define nuestra rúbrica; pero la uniformación no está sólo en la ropa.

3. Compras de pánico. La muy criticable costumbre de dejar todo a la mera hora sigue vigente en algunos en situaciones específicas, posiblemente por la suposición de que la urgencia evitará la negativa a las necesidades; las listas que se dan en la primaria han venido a ayudar para que no se hagan compras de última hora o quizá las hayan recorrido a unos días antes de que comience cada ciclo escolar, porque es mil veces preferible angustiarse teniendo setenta y dos horas de margen que sólo doce o siete en domingo. Por desgracia, casi siempre coinciden los días de pago de sueldos con la compra de los útiles en las tiendas o las papelerías lo que ha mantenido las tradicionales aglomeraciones en mostradores y cajas, lo que equivale a uno de los momentos más estresantes de los padres de familia.

4. Las marcas. Las más tradicionales como Scribe, Estrella o Norma coparon el mercado durante décadas sin tener más competencia que ellas mismas por lo que apostaban por la apariencia de sus productos más que por la calidad (que era buena) de los mismos; la aparición de nuevas marcas como ferrini, Azor, Sazz o back 2 school vino a ampliar la oferta aunque no tanto la calidad de sus productos pues presentan detalles que merman la confianza de los consumidores, por ejemplo, bolígrafos que no sueltan la tinta de forma pareja debido a cambios en la temperatura, libretas que no contienen el número de hojas establecidas en las tapas, reglas que se estrellan o se parten al transportarlas en las mochilas o escuadras que no cumplen con los grados en sus ángulos, todo por el pretexto de que son de calidad escolar. Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario