Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 4 de junio de 2025

La bendita objetividad

Sin importar el medio, hay que
dejar registro. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Denme mi lupa. No sé cómo sea un «ojo clínico» pero seguro que debe servir para todo, la observación es una actividad que va perfeccionándose con la práctica, dicen, pero los entusiastas de la investigación no han publicado una escala estandarizada para medir a los buenos observadores; salvo los juegos de encontrar las diferencias entre dos grabados aparentemente iguales y las novelas de Dupin, Poirot y Holmes, hay pocas pistas metodológicas para volverse, ya no digamos bueno, un observador cotidiano al que los detalles le llamen la atención. Aquí podríamos proponer una tesis de licenciatura para la creación de dicha escala, la ventaja de ella sería que cada disciplina podría proponer la suya sin entrar en controversia con las demás puesto que cada una tiene sus propias necesidades metodológicas, eso creo.

2. ¿Sirve ser objetivos? Esto se ha recalcado en infinidad de ocasiones, como si se tratara de una investidura inmaculada que debe portar el investigador en todo momento, lo cual funciona más en su parte restrictiva que en su parte facilitadora para la obtención de la información necesaria para avanzar; hay una parte en los trabajos de investigación que encargaba a mis alumnos en las licenciaturas que se trataba de especular; a primera vista parece ir en contra de todo manual existente, pero tiene una razón de ser, así como en la vida cotidiana tenemos el chisme para considerar las alternativas de un hecho, la especulación en la investigación nos permite distinguir las alternativas metodológicas de acción descartando las que consideremos absurdas e irreales, con lo cual nos enfocaríamos en lo que verdaderamente sirve.

3. Cielo e infierno a la vez. La imagen del investigador es como la que tenemos de la madre en este país, puede ser al mismo tiempo lo más sublime y venerado como también lo menos valorado porque de eso «nadie vive»; es increíble que aquellos que tratan de ver la realidad (lo que eso sea) sin el menor asomo de apasionamiento subjetivo, sean objeto de poca atención a su trabajo, sin importar cuál sea su área de conocimiento, quizá sea porque al conformar una civilización apasionada por la vida, nos encante el drama, por lo que aquellos que se dedican a meterse en las vidas ajenas sean considerados investigadores a la altura de los del CINVESTAV... ¡oh!, perdón. Mi optimismo me traicionó, nadie conoce a los del CINVESTAV. La vida cotidiana sin sentido o subvalorada, busca una razón de ser para tapar el vacío dejado por las rutinas de las cuales no se encuentra el atractivo.

4. ¿Qué queremos encontrar? Algo que nos afecta directamente u otra cosa que nos resulte poco familiar sin importar su naturaleza, lo que realmente vale la pena es encontrar respuestas a las preguntas que nos formulemos con respecto de un fenómeno; éstos, como eventos extraordinarios, tienen la virtud de permitirnos ver el entorno desde una óptica distinta, ya sea para mejorar un aspecto de nuestro entorno o modificar un comportamiento social irregular. Respuestas necesitamos todos, para cada aspecto que compone nuestra vida en lo personal, en lo educativo, en lo económico y en todo lo que la cotidianidad exige, dado que la sobrevivencia en este mundo se complica a grandes pasos y sólo averiguando sobre nuevas formas de hacer las cosas y desarrollando otro tipo de habilidades, será como salgamos a flote. Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario