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miércoles, 11 de junio de 2025

Especular como forma de investigación

La verdad no es absoluta hasta que
se comparten las razones. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Su sentido peyorativo. Muchas veces nos habremos topado con el término, principalmente en el ámbito del periodismo financiero, pero por su connotación lo habremos percibido como una acción tramposa dado que se entiende como aquella actividad por medio de la cual se saca un provecho debido al abuso de información, por otra parte, aparece como sinónimo de rumor o chisme puesto que se trata de una información no corroborada. En cualquiera de sus dos presentaciones, la especulación resulta indeseable, máxime cuando con ella se desvía el propósito de los datos que estamos percibiendo, lo que nos crea incertidumbre y desconfianza a otros de la misma naturaleza u origen, creando con ello, huecos en lo que debería ser un consumo fluido y estable de, por ejemplo, noticias, reportes, información fiscal y otros.

2. Alternativa de ejercicio mental. Tomándola en serio, la especulación permite abordar un tema desde varias perspectivas, lo que permite deshacernos de lo absurdo para descubrir lo que es verificable y útil; si nos imaginamos frente a un gran rompecabezas, el principio de razonamiento básico es el mismo que cuando debemos empatar dos o más series de información, teniendo cuidado con los resultados que vayan obteniéndose porque pocas veces a+b = ab, puede ser que la suma nos dé «c» o «z»que pudieran resultar ciertas o falsas, según puedan probarse. Conforme pase el tiempo, nuestra habilidad para encontrar coincidencias en la información, iremos invirtiendo menos tiempo especulando, pues ya no sería necesario encontrar más posibilidades alternas, por lo cual, especular puede tratarse como un ejercicio mental temporal.

3. ¿Cómo escoger? Si como lo creo tenemos varias opciones de respuesta, lo que procede es aplicar el principio de Hanlon, originado del célebre dicho de Sherlock Holmes: «cuando se elimina lo imposible, aquello que queda, por improbable que parezca, ha de ser la verdad», es decir, que la realidad es lógica y coherente y las explicaciones absurdas o ilógicas deben ser descartadas; es cierto, podemos pensar que la realidad no es siempre lógica o coherente y que la verdad puede ser subjetiva y es en esto donde reside la respuesta a esto, ya que cabría preguntar, ¿la realidad es ilógica o incoherente, para qué región? Robert J. Hanlon lo diría así: «nunca atribuyas a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez». En este punto no puedo dejar de pensar en Palacio Nacional.

4. La relatividad. Vuelvo a este concepto para reiterar que hemos estado haciendo uso de él para tratar de justificar la ambigüedad en la que solemos conducirnos, lo mismo que a veces confundimos justificación con pretexto, pero para tratar de ser claros, la relatividad refiere a que cada objeto, ser o fenómeno tiene siempre más de una perspectiva, es decir, por cada observador habrá siempre una versión. Y no es que con ello se falte a la verdad, en el supuesto caso de que todos los observadores dieran una versión honesta y sin omisiones, cada parte compondría la verdad de lo observado, por supuesto, es prácticamente imposible puesto que nadie es infalible, por lo que sólo podemos confiar en que una investigación tiene un alto porcentaje de certeza. Salud.

Beto

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