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miércoles, 7 de mayo de 2025

Todas las respuestas

La naturaleza es una fuente inagotable
de preguntas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.-

1. Cargos a la ciencia. Hay una constante cuando debatimos sobre lo que el conocimiento y las creencias abordan y alcanzan; desde el entendimiento de ambos conceptos solemos tener problemas ya que a veces les atribuimos tareas que no les corresponden, por ejemplo, el que conoce, no necesariamente lo sabe todo, es decir, no tiene todas las respuestas, por otro lado el que cree no necesariamente supone, por lo tanto, no todo lo ignora. Desde esta óptica, quien se declare científico no está obligado a sostener que gracias a la ciencia tiene todo el conocimiento, pero todo lo que sabe, lo tiene comprobado; un creyente tiene el derecho de pensar en que hay algo absoluto, pero no puede imponerlo, sólo confiar en que así es. Ya debemos tener claro que la tarea de responder cuestionamientos pertenece a la ciencia, pues es la que plantea métodos para ello.

2. Tampoco las religiones. Desde la base de las creencias, por mucho fervor que se les ponga, sus razonamientos siempre quedarán estancados en las imposiciones. No puede ser de otra forma porque una creencia es la afirmación tajante de que difícilmente cambiaremos de opinión en temas que seguramente nos parecen importantes; en el supuesto caso de que tuviéramos la necesidad de probar nuestras afirmaciones, tendríamos que encontrar argumentos afines tanto al lado de la razón como al de la mitología (o razón alterna, para que no se me ofendan) que transformamos en objeto de culto, pero resulta que por mucho que les demos vuelta a esos pensamientos, las respuestas no saldrán a flote por voluntad divina.

3. ¿Cuáles son todas las preguntas? Todas y ninguna, las preguntas tienen la ventaja de que nunca son las mismas, siempre se reinventan, así las haya formulado Sócrtes, Aristóteles, Locke, Kepler, Galileo, Rousseau, Saint Simon o Augusto Comte, pero igual de válidas son si salen de la curiosidad de Leopoldo Zea, Francisco Martín Moreno, Benito Taibo, Juan Miguel Zunzunegui, Javier Castillo, Sergio Espinoza, Teresa González o Juan de las Pitayas. Una pregunta es un puente entre la ignorancia y el conocimiento (esté en un documento o una persona) con el fin de crear sabiduría; desde esa perspectiva, no hay número finito de preguntas, pues aunque llevaran las mismas palabras, las circunstancias que las generarían no serían las mismas necesariamente. Es más, ni siquiera las que supuestamente son fundamentales como «¿cuál es el sentido de la vida?» son iguales en un pobre que en un rico.

4. La ciencia sí las tiene. No se trata de pensar que en algún lugar de este mundo hay un cuarto donde están escritas todas las preguntas que la humanidad puede plantearse, por lo tanto, tampoco están todas las respuestas a ellas puesto que preguntar es un proceso dinámico que se basa en inquietudes e intenciones dirigidas a tener un conocimiento cada vez más completo de lo que hay en nuestro entorno y de lo que somos, principalmente porque lo que representa este mundo y lo que hay en él (incluyéndonos), somos cambiantes tanto a nivel macro como a nivel micro. Y es en esta dinámica del descubrimiento en la que nos encontramos «con una novedad», de que de verdad vale la pena vivir. Punto, set y partido. Salud.

Beto

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