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| La suposición más oculta es que el uso de la tecnología es una falta de respeto. Foto: BAER |
1. En busca de manada. No imagino por qué estarán pasando los maestros en la actualidad pues, aunque algunas veces he extrañado el aula, la verdad no creo que sobreviviría bajo las condiciones que, me han dicho, prevalecen hoy en día; ya me vería en albricias tratando de controlar el uso de la tecnología dentro del salón; que si prendan sus teléfonos, que si apáguenlos, que si abran la página, que no sé cuántas cosas por tratar para que no se metieran a sus redes sociales a perder el tiempo, porque hasta donde me acuerdo desde el punto de vista administrativo, la razón de ser de un profesor es el control de sus alumnos en el aula y tampoco estoy enterado si ya encontraron la manera de confiar en que, cuando estén las clases en curso, el uso de la tecnología no levantará sospechas.
2. El cambio generacional. Pareciera que los chavos nacieron con un chip especial y con ocho dedos en cada mano para poder manejar las máquinas con tal soltura, de ello, lo que pareciera que nos prende de las pestañas, es que nos traten como tarugos cuando les preguntamos por las funciones de un televisor, una tableta o un teléfono celular, actitud que en el peor de los casos, aprendieron de nosotros. Podríamos alegar que en nuestro caso, no hicimos eso con nuestros padres... porque no tuvimos oportunidad y si hubiéramos osado siquiera intentarlo, nos hubieran volteado el «tragamaiz» pa’l cielo de un contundente revés. Tampoco había tanta tecnología que ellos no conocieran ya que vieron la llegada de la televisión y ya contaban con suficiente información sobre la radio y el cine.
3. Normalización y utilidad. No sé cómo trabaje el cerebro de cada uno, pero sí tengo una idea somera sobre cómo lo hace en comuna y esto es por contagio; así es, sólo basta con que alguien de nuestra confianza (no es necesario que sea total) diga que algo es bueno, para que casi no nos quede más remedio que probarlo. Pero si ha habido gente muy capaz e inteligente especializada en herramientas didácticas que han dicho que los teléfonos celulares podrían potencializar el aprendizaje en el aula, ¿por qué no se le ha adoptado para ayudar a la enseñanza? Debe ser por el entorno academicista con el que lo han hecho en contra del tono juguetón con el que nos endulzamos el oído para consumir lo que creemos que es el entretenimiento, forzados por las dinámicas sociales y laborales en las que estamos inmersos desde la vida escolar.
4. La confianza. Los argumentos condenatorios siguen a la orden del día, la tecnología sin deberla ni temerla, ha sido señalada casi desde su aparición, aunque conforme se ha sofisticado, la oposición a ella se ha acentuado posiblemente porque la asociamos al esfuerzo físico que suele ahorrarnos así que, ante nuestros ojos, cualquier labor apoyada en máquinas, pierde algo de su valor. Comparado con las carreras de autos, nos pareciera no tener gran chiste ni mérito atlético salvo el conducir a gran velocidad pues, además de la máquina, también reciben los pilotos ayuda de un equipo externo y de un sistema computacional, lo que no tomamos en cuenta es que esa actividad requiere de una fuerza considerable además de la destreza para viajar a 300 km/h, algo así como con la tecnología informática. Salud.
Beto

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