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miércoles, 1 de enero de 2025

Iniciando ando

En sus marcas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Sí, confieso que soy un negrero pero sólo conmigo, por eso publico aunque tarde algo que espero, nos resulta catártico después de pasado el primer trimestre del segundo piso; lo de la vida nueva se los debo porque conmigo, a estas alturas del partido, no aplica. Para el día de hoy, hay que optar entre las pijamas y los recalentados, ¿de qué depende la decisión? Pues de aquello a lo que le demos más importancia, a nuestro sentido de responsabilidad o al hambre; son esos momento en los que nos cuestionamos si es cierto que la familia es lo más importante de esta vida o si son capaces de disculpar nuestra ausencia en este año en que, por mucho que la mayoría de nuestro cuates hayan vuelto a las filas de la soltería, ya no les resulta tan atractivo irse de farra, por lo que no ir al desayuno sería un signo inequívoco de flojera, nada de qué avergonzarse por nuestra condición de adultos mayores, pero tampoco presumible.

Es posible que estén pensando en quedarse quietecitos, metidos en su cama viendo películas, viejas o nuevas, en el dispositivo que tengan al alcance; con las ventajas que ofrece la tecnología actual, no es impensable que esto suceda o, si somos de la vieja guardia mental, quizá tengamos adaptados los sillones reclinables en la sala para ver la pantallota inteligente. Pensé en películas, pero las opciones de contenidos se han multiplicado exponencialmente con la cantidad de señales tanto abiertas como en las plataformas de la red; trataré de contener la tentación de recomendar o sugerir alguna producción en específico porque mis gusto suelen ser muy simples en estas épocas (y en las otras también) así que me evitaré la pena de pasar por alguien superficial y mantendré así mi aire de misterio, palabra clave para que se den una idea de por dónde iría.

Los inicios de año suelen movernos a reflexionar, por ejemplo, en si debimos servirnos la porción extra de pavo o haber aceptado «la caminera» o seguir bailando a pesar de que las rodillas pedían lo contrario. Poner oídos sordos es lo común en los días de fiesta... cuando eres adolescente, ya mayores habría que apelar a otro tipo de problemas, posiblemente la necedad que vamos acumulando con la edad. ¿Qué tal una reflexión sobre lo que no queremos hacer? Es algo que quizá no hacemos porque damos por hecho que nos quedó claro y no merece siquiera echarles un vistazo, ya que si no queremos, pues no vamos a hacerlo; intentando un símil algo burdo con la psicología inversa, el revisar lo que no nos agrada puede quitar la paja mental para dejar lo verdaderamente interesante para nosotros y enfocarnos para apuntar hacia ello con todas nuestras fuerzas y sin reparos.

Y ya que lo menciono, el haber hecho cuentas para saber con cuánto cuento para llevar a cabo mis planes a futuro, ha rendido en cuanto a mi ánimo, lo trazado en un principio no se ha completado del todo pero parece ir por buen camino, lo que me alegra porque pocas veces lo que planeo se encuentra libre de obstáculos y alguno de ésos son infranqueables, lo mejor de todo es que podré ver buena parte de mi obra concluida. Espero compartírselas pronto. Por otro lado ¿qué veo para el país en materia de educación? Que las notas que escuchemos en la radio o veamos en la televisión sigan reportando rezagos, inconformidad de los mismos de siempre y que nada ha variado en nuestra visión de educarnos para ser empleados, si acaso hubiera una revolución educativa (porque de reformas ya estamos hasta el gorro), ésta se daría en formas alternativas de instrucción. Salud.

Beto

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