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| La vestimenta era una de las pistas para entender la desigualdad. Foto: BAER |
Es fecha en que aún no entiendo qué o cuáles son las características que da la tierra en la que se nace, es cierto que en una parte de este estado, la tierra es chiclosa como en todos los lugares en los que se hacen vasijas de barro, que en otros lugares hay preponderantemente piedra volcánica o que en otros, es roja pero, ¿eso influye en la manera de ser de la persona nacida allí? Estoy de acuerdo en que los comportamientos tienen diferencias y semejanzas pero en eso nada tiene que ver la tierra como tal, sino la cultura emanada de la interpretación que ha venido dando cada grupo de su entorno; aun con eso, dentro de cada grupo hay diferencias entre los individuos, lo que deba hacernos pensar que el pertenecer a uno, no implica que estemos uniformándonos, ni siquiera si hablamos «cantadito», «raspado» o «golpeado», por lo tanto, parece inexplicable que uno de los argumentos para el dominio peninsular haya sido el nacimiento.
Porque ¿qué padres de buena cuna hubieran considerado a sus hijos impuros? Si el español ha sido tan orgulloso de su origen, también lo habría sido de su descendencia pues, al igual que la construcción de las haciendas, el que sus vástagos hubieran nacido aquí también era fruto de su esfuerzo; posiblemente con lo de la subvaloración de los criollos, estemos frente a otra mentira monumental quizá gestada desde el sexenio de Lázaro Cárdenas, cuando se buscaba darle un sesgo patriótico-socialista a la educación. La causa principal por la que los criollos no accedían (si es que esto era cierto) a los altos puestos del gobierno virreinal fue posiblemente el compadrazgo; si los destinos de la otra parte del mundo se dirimían desde la metrópoli, lo lógico era que los notables de allá nombraran a quien conocían y ya que los nacidos acá no se manejaban en las cortes madrileñas, pues no les tocaba.
Tuvieron que crearse unas cortes paralelas en Cádiz para que se hicieran oír las voces americanas y todo iba muy bien hasta que a don Fernando VII se le ocurrió que siempre lo de la libertad no y que se encienden las pasiones (perdón Yisus); varios descontentos salieron a flote y el que más se ha difundido es el de la subvaloración de los criollos frente a los peninsulares y la única pista de ello es la supuesta afirmación del padre Hidalgo «vamos a coger gachupines». El hecho de que estratégicamente los planes se hayan gestado en provincia, por un hecho lógico-táctico, también limitó sobremanera el tener un registro fiel de lo acontecido en esos días novohispanos; lo cierto es que seguimos adoleciendo de un regionalismo sin bases teóricas nada más por el supuesto de que cada región, estado o municipio somos mejores que en otros lugares y ese supuesto surge de la ignorancia. Salud.
Beto

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