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miércoles, 24 de julio de 2024

Miedo al futuro

Pensamos en el futuro como si fuéramos
a verlo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La fascinación por la tecnología parece haber llegado a un punto de no regreso, nuestra capacidad de asombro (afectada por la urgencia artificial de información) se ha visto disminuida en una lucha de egos disfrazada de competencia a la que pomposamente revestimos con una capa de competitividad. Dado que pasamos gran parte de nuestra vida buscando culpables de la situación que priva en el país, los dispositivos móviles vienen a ocupar el banquillo de los acusados aunque hayamos sido nosotros los que decidimos que «vivieran» por nosotros; los movimientos de las manos se han automatizado, se mueven los dedos al rededor del rectángulo luminoso a la más mínima provocación ahorrándonos tiempo y pensamiento, lo que al parecer, va en detrimento de nuestra humanidad.

Como un medio evasivo, nos ha dotado de armas de toda índole, algunas para mejorar nuestra calidad de vida y otras para encontrar supuestas razones para no participar en la vida social activa; algunas veces me he preguntado cómo es que, teniendo recordatorios calendáricos en los equipos móviles, seguimos adoleciendo de impuntualidad o si es muy factible que tengamos a la mano información suficiente para aprender algo todos los días, los mismos aparatos son utilizados para distraernos solamente; no han servido en absoluto para hacernos conscientes de que nuestro entorno requiere de soluciones que probablemente, también estén viajando por el ciber espacio, pero seguramente sea lo menos consultado. Hace tiempo nuestros maestros nos acusaban de no querer aprender.

En una guerra, lo primero que se debe asegurar es la defensa ya que es más importante mantener a las propias tropas vivas que el aniquilar a las contrarias, siempre y cuando no nos creamos más fuertes o al menos numerosos que el oponente. Para ello hay una infinidad de escudos acordes a los proyectiles de cada época, haciendo una comparación entre la guerra y el ejercicio de crear, emitir y recibir mensajes, esto último sería como estar en batalla sin protección alguna, principalmente en estos tiempos. Los mensajes (misiles), entran en nuestras vidas sin que hayamos puesto alguna protección, mucho menos haber pensado en reglas personales para enfrentarlos en el campo, puesto que ya sabemos que a nivel de las instituciones nunca se propondrán.

El futuro en las películas parece promisorio pero en la realidad, las partes oscuras abarcan un gran trozo de lo que podemos imaginar, si artefactos o medios de transporte han cumplido con las expectativas, el desarrollo humano ah dejado mucho que desear, seguimos siendo los mismos primates de hace treinta millones de años pero con mejores armas para acabarnos en cuestión de minutos, claro que a nivel micro, dentro de nuestras casas, cada uno decide cómo lo va a pasar, sin embargo, a nivel macro, el crecimiento del país parece estancarse con base en lo ocurrido en los últimos seis años, bueno, ya ni el consuelo del fútbol tenemos pues ninguna de las dos escuadras estará en los Juegos Olímpicos; quizá tengamos que conformarnos con seguir viendo series viejas futuristas. Salud.

Beto

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