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| Todo está en saber venderse. Foto: BAER |
La deserción es sintomática de una sociedad infectada de una sobrevivencia urgente y emergente, que ve pasar sus días entre la monotonía de trabajos no deseados pero impuestos por una escolaridad al servicio del sistema y la idea de que las cosas son así y no pueden cambiar; el profesional egresado de las universidades nacionales debe adaptar los conocimientos adquiridos al ritmo de vida que se le impuso desde la niñez, al menos ése es el ideal puesto que «entre más estudies, mejor trabajo tendrás», pero ¿cuántos de nosotros escuchamos en la primaria que los trabajos escaseaban y que habían visto a profesionistas conduciendo taxis? Luego fueron carritos de tacos, de perros calientes o hamburguesas, entonces, si lograron titularse en su profesión ¿por qué no tienen buenos trabajos?
Las relaciones personales adquieren relevancia en este punto, fuera del nepotismo por supuesto, dado que es más sencillo tratar con gente conocida aunque no necesariamente bien preparada que con desconocidos aunque sean unas eminencias lo cual, aunque lógico, es poco racional. Claro que hay miles de historias de triunfo que, por esfuerzo personal, alguien alcanzó un muy buen nivel de vida, nada más falta saber quién o quiénes les brindaron ayuda desinteresada, que también la hay; lo anterior sin contar con los pequeños favores cobrados posteriormente. En un nivel normal, el de la mayoría, no tiene mayor problema, sin embargo, cuando se aspira a niveles altos ya sea en la política o en la economía, los «pequeños» favores empiezan a contabilizarse en miles de pesos.
El profesional teórico tiene un futuro de pronóstico reservado ya que debe competir con muchos iguales que supuestamente tienen un nivel semejante, que a pesar de sus horarios debe tener al menos tres años de experiencia y al aspirar a un puesto bien remunerado, deberá estar dispuesto a un « horario flexible» y un sueldo miserable que cubra un horario pero no compense lo que sabe. ¿Pensar en crear una empresa? ¿Quién garantiza que no replicaría el esquema que a él le impide crecer? Seguramente si tuviera los medios, se convertiría en ese patrón porque las circunstancias económicas y laborales así lo exigen y es prácticamente imposible que aplique un esquema más justo si no tiene referencia alguna de él, además, todos los egresados somos «empleados». Salud.
Beto

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