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| No todos los investigadores llevan bata y matraces. Foto: BAER |
Dentro del aula ¿qué debemos enseñar? ‘A vivir del pasado o a mirar al futuro? Quizá deberíamos primero aprender a conjugar ambos tiempos para poder entender el presente, que es lo que en realidad vivimos; recordamos escenas pasadas, pero lo hacemos ahora y cada imagen pasa en el preciso segundo en el que estamos. De la misma manera investigamos, en el aquí y en el ahora, lo averiguado se explica, lo que se supone se explica, no se explicarán. Estudiamos historia e investigamos fenómenos, haciendo con esas acciones un continuo presente que jala al pasado y da alcance al futuro, las lecciones que podamos dar a una clase deben dejar patente que lo importante es mantenernos en movimiento, con lo cual seremos capaces de apreciar lo que somos.
En el camino de la docencia, la imagen de lo que somos es tan importante como lo que hemos sido como pueblo para saber si lo que vamos a enseñar es prudente, útil y sin tergiversaciones que obstaculicen el entendimiento de algún fenómeno social; en materia de investigación, el que signifique algo interesante de averiguar y novedoso para el conocimiento público, porque, aunque lo que interesa es que los alumnos aprendan sobre métodos, también es importante que den un justo valor a los contenidos que produzcan con sus ejercicios. El motivo principal es que con ello aprendan a valorar a la investigación como la herramienta de aprendizaje que es; es posible que la imagen del investigador esté subvalorada (principalmente el social), pero habría que ver a la práctica como un complemento.
Que, para como están las cosas, enseñar a investigar en historia sería de una utilidad mayor en el sentido de que podría orientarse al combate de la falta de identidad en el país, comenzando por la descentralización de los datos y dejar de pensar que lo único importante sucede en la ciudad de México o que otras ciudades sólo son trascendentes dependiendo de su relación con ella; no es necesario que haya sucedido una gran batalla o una tragedia para vivir de ellas, los eventos que solemos desdeñar suelen tener un potencial histórico y literario como para llevar varios volúmenes; parte de ese cometido, contemplaría una didáctica para el uso continuo de bibliotecas y archivos históricos municipales con el fin de hacer de esa práctica una costumbre y así incrementar el orgullo de pertenecer al lugar. Salud.
Beto

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