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miércoles, 24 de enero de 2024

La creación de investigadores

La investigación es más como un paseo
por lo que deseamos descubrir. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- No son seres encerrados en las páginas de las novelas de ficción, mucho menos son seres enfundados en batas blancas pegados a microscopios, los investigadores se aparecen en diferentes ámbitos tan disímbolos como interesantes; si hay pocas cosas contagiosas en estos días éstas son el sarampión, la lepra y el ser investigador, al menos de una manera científica, lo cual resulta contradictorio ya que a la mayoría nos gusta el chisme, posiblemente es ahí donde radique el error, en el enfoque; si estamos acostumbrados a escuchar cuentos e intrigas por mínimas que sean, ¿por qué obligarnos a la memorización del cascarón cuando nos interesa la carnita? En el caso de la historia, la comparación de los contenidos con el chisme resulta natural, pero si pensamos en las ciencias exacta, la cosa cambia.

Investigar se ha vuelto una actividad de lujo puesto que la versión más difundida sobre ella, es que está mal pagada lo cual es cierto si, como en todo, el aspirante a investigador trabaja como empleado, no significa que si se financiara a sí mismo lograría por fuerza vivir bien y descubrir todo lo que se le propondría, por supuesto que en muchas áreas la imagen de una empresa o fundación es indispensable puesto que los insumos o elementos necesarios requieren de bolsillos más amplios que los pueda tener un universitario clasemediero. Sin embargo, para otras, es posible la sobrevivencia con algunos cuantos recursos ya que los datos pueden encontrarse en documentos públicos y en instituciones como bibliotecas, museos o archivos municipales.

Ser un investigador social tiene las ventajas anteriores además de ser un pretexto para involucrarnos en los chismes ajenos con la venia de la ciencia; sé que mi argumento no parece ser muy digno de confianza porque ¿en dónde quedaría la cientificidad? No nos hagamos, cuando escuchamos algún pasaje histórico, los hechos registrados son lo de menos, nos interesa saber los detalles que los llevaron hasta ahí y es la parte en la que el oficio de investigador deberá poner atención, siendo el método lo que justifique la información en algunas privacidades. La intención sí debe ser la misma para todos, al menos lo que se muestra hacia el exterior, sus orígenes pueden ser muy variados, pero la exposición será revestida de rigor científico en todo momento.

Sé que convencer a la población en general de convertirse en investigadores no es como darle un boleto para el fútbol en un palco de lujo en el estadio Azteca, pero posiblemente la dificultad esté en la manera en que hemos pintado al rigor científico en las clases de la universidad; la didáctica tiene, por sí misma su dificultad, pero aplicarla a la investigación o al método o a la metodología (no, no son lo mismo) es otro cantar; después le pediré perdón a Josefina Pantoja si es que meto la pata, pero creo que a la investigación se le ha metido en una urna en la que sólo unos cuantos elegidos se les permite el ingreso y el cadenero toma en turnos, la imagen de cada autor de manuales que ha aparecido en el horizonte editorial. Ya va siendo hora de cambiar la puertita por un portón. Salud.

Beto

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