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| Leer puede ser cuestión de sobrevivencia. Foto: BAER |
La escuela es un microcosmos en el que vamos a encontrar réplicas de todas las relaciones sociales que experimentamos en la sociedad, a un nivel de laboratorio es cierto, pero con todas las complejidades de cualquier grupo social; las lecturas que se pueden hacer descubren relaciones de poder, cooperación, comerciales, deportivas, en fin, todas aquellas que tienen que ver con el desarrollo integral del niño, cuyo comportamiento va evidenciando la visión de cada institución. Una cosa debe procurarse, que lo descubierto en todo ese universo, tenga un reflejo en los libros que van a utilizarse, es decir, que de alguna manera expliquen la vida cotidiana que están realizando los niños en la escuela, su casa, con sus familias, sus amigos y la gente en general.
La liberación es un proceso que Paulo Freire coloca en la voluntad de quienes quieren aprender a leer, a traducir su entorno en palabras escritas u orales, a aprender una nueva narrativa que les haga darse cuenta de cómo es su realidad y cómo son percibidos por los demás. En ese proceso deberán arrastrar a quienes se perciban de la misma manera, concordando sobre el punto al que deberán llegar con el cual sentirse seguros de que crecerán como individuos y como sociedad. Deberán leer todo lo que caiga en sus manos, todo lo que les rodee y tenga letras o imágenes pues, como ya hemos visto, se leen los movimientos, las actitudes y los gestos de forma intuitiva o académica, según se presente el caso; estar alerta es imprescindible en cualquier circunstancia, no sabemos lo que encontraremos.
Saber leer palabras, movimientos o actitudes es liberador en el sentido de que nos permite adentrarnos en los pensamientos de los demás lo que nos permita a su vez, calcular las distancias que debemos tener con cada individuo o situación. Algunos identifican esa distancia como su espacio vital, por lo que es importante que cada uno identifiquemos el radio (o diámetro) que nos resulte aceptable, tolerable e irritante; las distancias se establecen de acuerdo a la situación guardada con cada individuo, sea presencial o virtual, en las segundas hablaríamos de libros, medios electrónicos y la red, que mediríamos por el tiempo y la asiduidad de su consumo en periodos determinados. Lo mejor de todo es que aprender a leer es una tarea de todos los días, porque aunque sean los mismos eventos, a diario cambian. Salud.
Beto

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