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miércoles, 18 de octubre de 2023

La parte oscura del feminismo

La sombra del otro. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Todo pensamiento tiene su lado oscuro, no necesariamente malvado, pero sí con partes no muy visibles que digamos; la parte nebulosa en la que caen todos los “ismos” (y el feminismo no fue la excepción), es el suponer que de lo que se trata es de tomar revancha de quienes hayan sido señalados como culpables de la situación que les aqueja. El esquema supone, no la abolición de eso que provoca la desigualdad, sino de tomar el puesto del opresor porque “ya nos toca”; para un sector de la parte femenina de la sociedad, implica igualdad pero no nada más de los derechos, sino de comportamientos lo que les convierte en una réplica sin pene del macho, con lo que curiosamente, una parte del sector masculino entra en conflicto porque ellos entienden al derecho como una competencia entre iguales, es decir, machos.

Salvo su mejor opinión, a pesar de las ideas actuales sobre igualdad de género, las diferencias (¡benditas diferencias!) prevalecen como recordatorios de que somos complementarios ya que, desde la producción de hormonas, los tiempos de maduración y desarrollo además de las sensibilidades y comportamientos sociales, sólo podemos imponer igualdad en oportunidades de crecimiento económico, desarrollo laboral y libertad de expresión, por citar algunos, lo que no implica que deban imponerse irracionalmente por sexos sino por capacidades, es decir, que las aspiraciones estén respaldadas por la escucha a los mejores sin importar género, que se emplee siempre a quienes mejor se desempeñen y nunca pensar que expresarse como carretonero significa ejercer la libertad de expresión.

Con cada paso “modernizador” hemos ido convirtiendo a la misoginia en misandria, pero los misóginos no se han enterado de que son víctimas de un trato misándrico, posiblemente porque están ocupados pensando que sólo se trata de otra competencia donde deben probar su “superioridad”. Mientras tanto, los discursos pasan de un lado a otro, según las tendencias en la información mediática; algunos de esos discursos llegan tarde o se esgrimen en los lugares equivocados, es decir, los que más escuchan (hombres) argumentos feministas, son aquellos que, de alguna manera, ya están convencidos de la participación igualitaria entre géneros, algo lógico debido a que deben mantenerse abiertos y coherentes con lo que escuchan y piensan y, con todo, se mantienen un poco al margen por prudencia.

Asumirse algo distinto de lo que se es, ha resultado en una tendencia (por no decir moda) que sólo ha traído confusión y un comportamiento errático en el que las enmiendas no alcanzan a justificar los cambios repentinos en la concepción de las cosas; el ser feminista se ha degradado al nivel de porro, donde integrantes de sectores marginales de la población han encontrado un pretexto para dejar salir rencores de los que, de otra manera, tendrían que pagar penalmente. La razón por la que no se toman medidas en contra de sus actos vandálicos, es que no está clara la legislación de la libertad de expresión y su relación con los ataques a propiedad de la nación como inmuebles y vías de comunicación y transporte, acciones que igualan totalmente a misóginos y misándricas en sus respuestas a lo que han considerado ataques personales. Salud.

Beto

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