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| De por sí, producirla sale caro, ¿y desperdiciándola en folletería? Foto: BAER |
El que la oferta de información supere a la demanda de la misma, trae como consecuencia el hartazgo de nuestros cerebros, provocando que coloquemos una barrera ya sea, para consumir un solo tipo de mensajes o para calificarlos a todos de la misma manera y ya no dejar pasar ninguno. Quienes optan por la primera vía, están expuestos a un solo tipo de lenguaje, lo que viene a limitar sus facultades de aprendizaje y, por ende, su capacidad de expresión, lo que limitará a su vez y en mucho su comunicación con un amplio número de personas; los segundos no sólo se verán limitados sino también aislados, pues sus temas de conversación se remitirán al pasado y a calificar de mala o inútil la información actual, ambas posiciones denotando una marcada falta de apertura.
Si para el siglo XVIII la Ilustración representó el triunfo de la razón, para el XXI tenemos un apagón que ni siquiera es un retroceso, sino el triunfo de la incultura por la creencia soberbia de ya no tener qué aprender; la raíz de tal comportamiento se puede ubicar en el abandono histórico y el consecuente resentimiento, enmarcados en la esperanza sin base de la aparición de un caudillo mesiánico que, de la noche a la mañana, resolverá todos los problemas lo que también sin bases, exime al pueblo de toda acción social y política dejándolas para una élite que se aprovechará de tan deplorable descuido. Por otro lado, el esfuerzo por unificar maniquea y tajantemente las cosmovisiones de todo el mosaico cultural que compone el territorio nacional, propone a la victimización como la explicación de todo.
Por lo anterior, andamos a oscuras, deseando un desquite histórico más que un análisis crítico de nuestra negativa a tomar por nuestra cuenta las riendas del país y, por tanto, de nuestro entorno inmediato. El último eslabón para la desinformación y el desapego es el concepto de la especialización en el que la mayoría nos acogemos para no hacernos cargo de nuestro desarrollo integral, unos por la academia para no realizar trabajos manuales y los otros que se formaron en la práctica, pretextando falta de tiempo para poder asistir a la escuela. Siendo sinceros, valoramos los aprendizajes de una forma mínima puesto que priorizamos a la enseñanza como si ésta tuviera efectos mágicos cuando en realidad el esfuerzo para que la información quede en cada cerebro es personal. Falta de luz. Salud.
Beto
Pd: Este escrito tuvo como apoyo el video "La conquista en los libros de texto en la nueva escuela mexicana" del libro de 4° grado, publicado el día 5 de agosto de 2023 en el muro de facebook México antes de México.

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