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miércoles, 27 de septiembre de 2023

La fecha real

El que es macho donde quiera puede. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- El documento avala el error que nos empecinamos en continuar, a pesar de los múltiples argumentos en contra; la tradición iniciada entre 1813 y 1815 tiene que observarse con lupa para no cometer una arbitrariedad en aras de la justicia, palabra que en nuestros días suena cada vez más hueca. Es posible que, como para 1821 ya no había muchos insurgentes que reclamaran el triunfo del movimiento de independencia y que fuera precisamente un general realista el que la hubiera terminado, la decisión de ignorar este día en favor del 15 (en realidad el 16) haya tenido mayor carga afectiva para los que deseaban a toda costa desligarnos de nuestra herencia  española, negando la realidad que es que fueron los españoles (criollos) los que rompieron la dependencia de España.

Sus intenciones, cuestionables desde el punto de vista netamente patriótico quizá, quedaron dentro de las cabezas de cada uno de ellos sin que quedaran patentes en los registros de la época, es decir, el deseo de liberar a España de Francia cambió abruptamente a liberar a este territorio de España, aunque tuvieron que pasar casi once años y entre los firmantes del Acta de Independencia, por ningún lado aparece la firma de Vicente Guerrero. Sí, ya sé que van a decir que era analfabeta, pero pudo plasmar su huella digital o como le hubieran hecho los legistas de la época para legitimizar cualquier acción legal; llámenme conspiranóico, pero me parece que al obispo de Puebla (uno de los principales opositores de la independencia) no le pareció codearse con esa chusma.

Me hubiera gustado conocer el diálogo que habría sostenido Iturbide con Vicente para convencerlo de no aparecer o no presentarse a la junta ese 28 de septiembre de 1821; lo interesante sería saber qué pasó por la mente del insurgente y si esa aceptación se la cobró después con la presidencia de la República, porque tampoco parece muy lógico que alguien que antepuso a la Patria al bienestar de su familia, haya alegado fraude y tomado la silla grande por la fuerza para después morir en una trampa. No, los intereses creados por los criollos no quedaron claros desde el inicio, se fabricaron héroes y villanos para justificar el hambre de poder de unos cuantos que, por cualquier medio, debían ocupar los cargos que se les negaron durante la colonia.

Para los encumbrados, sólo les bastaba conservar sus prIvilegios, las clases trabajadoras verían pasar esa oportunidad de mejorar su situación, aunque los ejemplos dejados por Albino García, Hermenegildo Galeana, José Francisco Osorno, Víctor Rosales y el propio Vicente Guerrero por citar algunos, configuraron un aspiracionismo basado en la figura del caudillo, lo que en el imaginario popular se traduce en nunca buscar ayuda porque “usted puede solo”, al menos así lo han relatado los diferentes discursos históricos institucionales. Así fue, México no existió hasta el 28 de septiembre legalmente, pero el 27 le antecedió a la firma del acta, un magnífico desfile triunfal del ejército Trigarante en la ciudad capital, dando fin a una guerra viciada de origen. Salud.

Beto

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