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miércoles, 9 de agosto de 2023

Los famosos apuntes

Apuntar a blancos móviles no es fácil. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Si de verdad son derivados del verbo apuntar, como señalar algo en una dirección específica, entonces en la escuela no nos enseñan efectivamente a sacar apuntes; el aviso (o amenaza) de sacar libreta y pluma ponía a temblar al más ducho en el manejo de las herramientas de escritura, la velocidad era primordial en detrimento de la calidad del texto, porque no se trataba de incentivar la inventiva o la caligrafía, sino de mantenernos ocupados cuando el repertorio magisterial se agotaba, entendible cuando nos enteramos que la imagen del maestro se acerca más a la de un entretenedor de un salón hacinado con una bola de chamacos latosos que a la de educador-apóstol, que los sabios burócratas de la secretaría pretenden que sea.

El caso es que cuando un profesor indicaba con doctas palabras “saquen apuntes”, la reacción inmediata por parte de sus alumnos era el tratar de capturar la mayor parte de lo que decía (o lo que decía un libro) en un franco intento por obtener con ello un resumen; lo más cercano a una explicación sobre lo que son o debieran ser los apuntes era la afirmación “saca lo más importante”, lo cual nos ponía en la encrucijada de preguntarnos “¿importante para quién?”, obviamente después de haber entendido que no existe una única importancia ni una única interpretación de los textos, lo cual podía ocurrir ya avanzada la universidad. En mi caso se dio en una de las clases de Raymundo Sánchez en la que nos encargó un ensayo de una cuartilla sobre un libro.

En un principio, tal empresa parecía imposible pues, ¿cómo podría caber el resumen de un libro de más de cien páginas en una cuartilla? ¿Cómo podría saber yo, simple mortal, qué era lo más importante de la obra? Y por último, ¿qué era eso de poner mi opinión? ¿Quién era yo para poner en duda lo escrito por el autor? Por supuesto, ese camino no me llevó a ningún lado, pasé dos sesiones más poniendo mi cara de absoluta incertidumbre hasta que a una de mis compañeras se le ocurrió quejarse del trabajo porque, por más que intentaba compactar todo lo plasmado en el libro que había elegido, no lograba pasar el primer capítulo, por lo que pedía que el maestro (doctor en realidad) le permitiera escribir más de una cuartilla.

La realidad es que debíamos leerlo y escoger un aspecto de la obra, lo que mejor hubiéramos entendido y con el cual pudiéramos explotar nuestras referencias vivenciales para, con ello, explicar algún fenómeno pasado o presente y encontrarle alguna propuesta de solución, es algo así como tener un arco y una flecha, posar la mirada sobre un blanco al que se le apunta pues resulta útil capturarlo y domesticarlo para explicar la realidad. Visto así, un apunte es la opinión propia en sí mismo, que tiene que ver con lo consultado pero que no necesariamente utiliza las palabras ni el esquema de la obra original, posiblemente hablando de cosas complementarias que amplíen el conocimiento sobre temas específicos. la dinámica de las sociedades inicia con un apunte. Salud.

Beto

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