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miércoles, 2 de agosto de 2023

Estudiar para vivir

Sólo McGiver usa todo lo que sabe. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Ya había tocado el punto de que ser escolarizado no garantiza un status alto, lo que ayuda a obtenerlo es el trabajo remunerado; la insistencia en el estudio se basa en una idea de competencia académica libre de amiguismos lo que en nuestro país está lejos de ser completamente real; por supuesto que hay ejemplos loables, pero son la excepción. También habría que notar que tenemos una mezcolanza conceptual con la que asociamos a la escuela con el vivir, es decir, creemos que entre más títulos acumulemos, mayores serán las oportunidades para acumular dinero, así como que el trabajo arduo es sinónimo de bienestar pero, ¿es cierto que el estar encerrados por seis horas en la etapa escolar y ocho en la laboral nos enseña a vivir apreciando nuestro entorno y nuestras relaciones?

En el aspecto económico, sabemos que no todas las carreras son bien remuneradas, lo cual response a la oferta y demanda de profesionistas y a la aparición de otros emergentes que se ponen de moda; la mayor parte de los contenidos aprendidos en la escuela, se vuelven anecdóticos debido a la especialización como única forma de profesionalizar un empleo, pero aun dentro de ese empleo, el trabajo suele ser muy variado, lo que nos obliga a aprender sobre la marcha algunos aspectos que tienen que ver con la peculiar manera de hacer las cosas que tenga la empresa a la que prestemos nuestros servicios, aun así,  estudiando esos detalles, no aprendemos necesariamente a vivir; saberlo es fácil, sólo basta oír de qué y cuántas veces nos quejamos del trabajo.

La dinámica de estudio en México antepone la obligación al gusto por aprender y en teoría, lo más atractivo del aprendizaje, es que tengamos a la mano la información suficiente para entender el entorno y la vida propia, en cambio, se nos llena la cabeza con abstracciones generalizadas que se desvinculan de todo lo significativo para nosotros, dejándonos con la duda de para qué nos va a servir esa información en la vida cotidiana. Porque además de los ingenieros dedicados a la docencia ¿a quiénes les ha servido resolver una ecuación cuadrática mixta? O fuera de los químicos ¿quién recuerda las reacciones de los gases nobles? Posiblemente los hay pero, ¿qué tan probable es que hayan aplicado esas fórmulas  para resolver un problema diario?

En última instancia, el propósito de aprender es enseñar, no todos académicamente hablando, pero sí la parte educativa que nos hará viables de ser socializados, por lo que debemos visualizar las dos opciones que tenemos en cuanto a contenidos a transmitir que son el saber y el conocimiento; el segundo se trata de todo aquello que ha acumulado una sociedad referente a cómo hay que conducirse dentro de ella y el primero es lo que dada individuo va adoptando a su vida de acuerdo a ese conocimiento, por así decirlo, cuando alguien afirma conocer, se refiere a los patrones sociales que le permiten establecer un criterio respecto de una persona, cosa o lugar; lo que sabe de ellos es la adaptación personal de la información general. Salud.

Beto

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