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miércoles, 21 de junio de 2023

Tareas ¿sí o no?

A veces las tareas domésticas son más
importantes que las académicas. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Al grito de “también los niños tienen vida propia”, la pertinencia del trabajo escolar en casa se pone en entredicho; si lo analizamos desde el punto de vista del trabajo en la oficina, un adulto responsable debe concluir con sus labores asignadas para las ocho horas de ese día, si no lo hace, significa de alguna manera que está perdiendo el tiempo y llevarse el trabajo a casa raya en lo irresponsable. Versa el dicho popular que no se puede servir a dos amos porque invariablemente con uno se queda mal y casa y oficina no deben mezclarse de ninguna manera. Si esto se observa en la vida adulta, ¿por qué suponemos que sí debe funcionar con los infantes? El que no sean económicamente productivos no implica que su vida sea la tarea escolar.

La tarea escolar ha sido un intento de mantener la mente infantil concentrada en los contenidos que se exponen en el aula, lo cual tiene una buena intención, pero las distracciones son muy variadas y tan atractivas como demandantes, lo que desde la perspectiva adulta, entorpece el trabajo que ellos deberían estar realizando sin interrupciones, así que las tareas escolares son una buena medida para mantenerlos quietos, no por otra cosa me preguntaban en las juntas de padres si era verdad que no les dejaba trabajo para casa, dudo mucho que su preocupación fuera el desarrollo de los temas puesto que, cuando había una inquietud sobre ello, su única duda era “¿y cómo va?”, por supuesto mi respuesta era un muy explicativo “bien”, con lo que se quedaban aparentemente satisfechos.

Estaremos de acuerdo en que sí puede ser pertinente que los alumnos tengan tareas para la casa, sin que ésta signifique un castigo sino un pretexto para aprender a averiguar y explicar en su realidad lo aprendido, sin embargo, los programas de estudio no contemplan las posibles variantes de cada una de ellas (sería imposible), así que cabría preguntar si el estándar que maneja la Secretaría está basado en un estudio actualizado de la población que solvente las diferencias culturales por regiones y por etnias, en buen español, quitarnos la idea vasconcelista de crear un “mexicano universal” y educar según las necesidades, informando de ellas a todas las poblaciones del país, porque dentro de las riquezas de México se encuentran todas las cosmologías existentes.

Si un clasemediero de Guanajuato no explica su realidad igual que uno de Coahuila, de Puebla o de Campeche, imaginemos cómo lo harán un yaqui, un huichol o un mestizo; en este territorio caben más de siete países europeos, ¿cómo toman el trabajo extra los niños escolarizados de la Huasteca, los del Istmo o los del Bajío? ¿En realidad saben que eso va a ayudarles a aprender mejor? Es más, ¿saben lo que significa a nivel personal, el aprender? Hasta el día de hoy, el trabajo en casa sirve solamente para ejercer presión en los infantes que no han entendido la dinámica escolar, no porque sean tontos o traviesos, sino porque su imaginación no ha encontrado la diversión en el aprender en un recinto que existe para mantenerlos encerrados. Salud.

Beto

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