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| Hay que procurar que la información nos quede a la mano. Foto: BAER |
Si en alguna ocasión han tenido que hacer fichas bibliográficas de contenido, sabrán de inmediato del ahorro que implica la clasificación de datos; hoy en día, con la tecnología con la que contamos, es sumamente sencillo abrir un programa y hacer los archivos necesarios para guardar la información que nos sea de utilidad, con la ventaja adicional de que existen tutoriales en la red para entender su mecánica. Excel puede ser una de esas herramientas con las que el almacenamiento no signifique una tarea onerosa, dado que sus comandos permiten presentaciones según los rubros que hayamos implementado; para las imágenes, podemos abrir carpetas simples tanto en el ordenador como en la nube.
Es importante tomar en cuenta que el nombrar los rubros requiere de lógica en cuanto a la utilidad que se haya imaginado para ellos, puesto que deben activar la memoria en el corto tiempo; generalmente lo que entorpece la escritura, es una búsqueda infructuosa que puede darse por la inexactitud de conceptos o la multisignificación sin especificar de los mismos. Contrario al significado, el conceptualizar es una práctica más flexible puesto que no se trata del descubrir qué quiere decir una palabra, sino de qué manera se puede utilizar un par o un conjunto de ellas, así, “laborar” tendría un significado en el diccionario, pero “laborar en condiciones infrahumanas” será un concepto que haya cambiado según la época en la que nos encontremos.
Entonces, un concepto podrá tener incluso, grados o niveles de aplicación, lo que dará a cada escrito la profundidad y el rigor que requiera. Los bancos de datos se forman tomando en cuenta las necesidades de quienes escriben, respetando el conocimiento general pero dando la perspectiva particular que los hará valiosos, tanto para quien los crea como para posibles futuros usuarios; un escritor debe tener acceso a cuantos archivos le sea posible, sabiendo de ellos al menos de lo que tratan y los rasgos que los definen según las ciencias sociales, naturales o exactas, ya que el conocimiento es cíclico y lo que solemos pensar en la actualidad, seguramente ya lo pensó alguien en otro tiempo, aunque con otras palabras. Salud.
Beto

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