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miércoles, 12 de abril de 2023

La decisión del tema diario

El chiste es saber que nosotros movemos
los hilos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Aparte del gusto por la generalidad de un tema, decidir por lo que se escribirá dentro de la periodicidad que se haya elegido, debe pasar por controles bien definidos. La eventualidad dirige muchas veces lo que redacta un escritor, principalmente a columnistas, editorialistas y todo aquel que dependa de la novedad; porque una cosa es haber decidido sobre política y otra, escoger el tema diario. Las noticias son una buena fuente para tal efecto cuando no se tiene un contacto directo con los generadores de ese tipo de información, si lo que interesa es el comentario, la plática con alguien versado en el asunto, puede darnos buenas pistas a seguir y en última instancia, todo lo que haya sido publicado en las redes sociales, dado que no son especialistas.

El estado de ánimo puede influir en el resultado del escrito; si se está redactando una novela, una puesta en escena o un cuento y si es acorde con lo que se desea plasmar, puede ser una herramienta muy útil para ese momento creativo, no así cuando se trata de un escrito que debe mantener cierta objetividad como un artículo o una investigación, lo que me recuerda que en lo que se debe tener mayor cuidado en ambos casos es en el uso de los juicios de valor (no confundir con un juicio previo usado para delimitar líneas de indagación) ya que los calificativos desvían la atención de lo que es importante atender, para engancharnos en animadversiones o apoyos que a nada conducen, bueno, lo que sí crean son confrontaciones estériles.

Cada paso hacia la redacción del tema debe estar considerado desde la perspectiva del conocimiento en cuanto a su profundidad y su relación con otros temas, es decir, las referencias con las que se cuente, las cuales pueden ser de apoyo o de contraste; las primeras serán aquellas que tengan la misma línea en su discurso que el escrito a tratar, las segundas por el contrario, tratarán sobre lo que está en contra del mismo. Algunas veces los contrastes son de mayor utilidad para avanzar, pues resaltan las partes en que nuestro escrito presenta algunas carencias o fallas, lo que resulta en una mejora. También se obtiene el contraste mediante la crítica de alguien que conozca o del tema o sobre redacción, pues sus señalamientos suelen dar en el clavo.

Debe haber un rasgo de humildad para aceptar y aprovechar en nuestro beneficio a la crítica, venga de quien venga, admitiendo que algo podría estar mal si las opiniones en contra suman una buena cantidad; dado que a todos nos gustan los halagos, también es prudente tomarlos con cierta reserva, pues cada uno de ellos representa un compromiso tácito que debe mantenerse o mejorarse, no porque tengamos que temerles, sino porque nos debe suponer un motor para seguir escribiendo con entusiasmo. El oficio se adquiere con la práctica y es así practicando, como sabremos qué tratar en cada texto pues aflorará el gusto, se ajustarán las preferencias y se dejarán atrás los temores hacia la hoja en blanco; al menos así lo creo. Salud.

Beto

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