Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 1 de febrero de 2023

No es lo mismo una TIC que un tic

Producir nos revienta hasta que es
para nosotros. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Hay todavía una pequeña brecha conceptual entre el uso recreativo y el educativo de las tecnologías de la información y la comunicación, pequeña insisto, pero constante por la concepción entre generaciones; tenemos algo así como ciento cincuenta años de ver con desdén los intentos de instrucción a través de los medios de información, no se diga de su inclusión permanente en el aula. Aún se manejan con el estigma del entretenimiento, cayendo con ello en otro que supone que la instrucción académica no es ni puede ser divertida-, el lado contrario, que la diversión puede ser educativa, va tomando forma aunque el camino a seguir no ha sido del todo del todo productivo pues el grueso de sus contenidos no está hecho en la escuela por lo que deja a su práctica en una plataforma paralela a la anécdota.

La brecha quizá se acorte en el tiempo próximo, sin embargo, a pesar de la proliferación de instituciones que promueven el uso de las TIC’s en sus currículas, éstas son aulas virtuales o de educación a distancia y en mayor medida, para adultos. Es posible que tengamos la idea de que son sistemas con poco rigor académico cuando es todo lo contrario, eso sí, debo aclarar que no son aptos para todo el mundo, pues además del costo, se debe tener una disciplina más fuerte que la usada en los sistemas presenciales dado que, como no crecimos entendiendo el consumo de los medios de información, suponemos que carecen de un sistema de vigilancia que nos exija trabajar, lo cual no existe ni existirá; para empezar, el uso de los medios supone una responsabilidad aún no adquirida.

Y hasta nos tiembla un ojo al imaginar un salón repleto de estudiantes absortos en una máquina o un móvil, suponiendo que ninguno hace caso al maestro, enfocando nuestra mirada en la apariencia sin averiguar el hecho. Eso todavía en nuestro pensamiento, porque si lo viéramos en la realidad, echaríamos el grito en el cielo ante tal “desorden”. Pensar en esa misma imagen de manera productiva nos cuesta trabajo porque quizá estemos proyectando lo que nosotros haríamos si nos hubiera tocado un sistema así cuando estudiantes, gente con la mente tan dispersa debido a la obligatoriedad irracional a la que fuimos sometidos, aunada a una didáctica impositiva que casi veía como pecado el calificar al trabajo como otra forma de diversión, porque a este mundo lleno de maldad, se viene a sufrir.

Es posible que tal concepción se deba al tiempo que la humanidad invirtió en esclavizar a su prójimo obligándolo a hacer las tareas que a algunos les daba flojera realizar. La producción en serie acelera la obtención de productos, pero el costo a pagar es demasiado grande. Asimismo, la creación de mensajes para el divertimento ha ido transformándose recurriendo cada vez menos a las metáforas y usando más el insulto directo, lo que educa distinto nuestro gusto no “haciéndonos perder el tiempo” razonándolos; la combinación vida cotidiana-aula tiene así, cada vez menos ingredientes de calidad con los cuales sacar mejores personas, profesionistas más preparados, gente dispuesta a trabajar por los demás. En cambio, tenemos grupos que buscan satisfacerse antes y a costa de quien se deje. Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario