![]() |
| Aprender a escribir es como aprender a cocinar. Foto: BAER |
En este espacio estaremos dando los pormenores en pequeños resúmenes que servirán como apunte para un posterior seguimiento; la temática es muy simple, se trata de complementar los dos anteriores de escritura dramática y literaria para conformar un manual que contemple cuatro rubros, es decir, los ya mencionados más éste de escritura de opinión y otro para escritores dispersos. Habíamos pensado en la editorial que uno sobre guión cinematográfico sería muy útil, sin embargo, quizá por algunos tecnicismos, no cabría en la idea general del manual así que lo desechamos, pero creemos que merece un espacio aparte. Gracias a que mis progenitores tuvieron a bien acondicionar la cochera de la casa, ahora el recibir a los futuros escritores será una experiencia nueva, más confortable y, esperamos, más productiva.
Y no es que estemos aferrados a la idea de publicar a diestra y siniestra -algo hay de ello-, lo que sí nos queda claro, es que hay mucho talento que sólo requiere ser descubierto; en este caso, auto descubierto ya que la clave está en convencerse de que pueden escribir bajo la óptica de que todos tenemos algo qué decir con respecto de lo que hacemos cotidianamente. En los cuatro rubros, la base de la escritura es la cotidianidad, descubriendo cómo transformar la práctica diaria en una abstracción teórica, literaria, dramática o hasta terapéutica. La documentación para ello está al alcance de la mano de cualquiera interesado en escribir, pero es la socialización de la escritura lo que nos lleva a la perfección de un estilo y al encontrar en las letras, una forma de expresión total.
Tener o provocar la opinión es una facultad a desarrollar casi como una obligación moral, algo así como lo sucedido en la parábola de los talentos, pues nunca sabremos si somos capaces de escribir esa opinión y que ésta nos sea coherente, si no lo intentamos; así, el peor pecado que pudiéramos cometer como hijos de la academia, sería el quedarnos con la duda. Cualquiera puede escribir, aunque no cualquiera puede hacer arte con las letras, pero hay un punto intermedio entre esos dos que encierra a la redacción teórica para denunciar, para intercambiar ideas o para notificar sobre las situaciones que guardamos con nuestro entorno; en otras palabras, intentaremos mantener viva la costumbre de escribir aunque sea de forma epistolar, así que preparen papel y plumas. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario