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miércoles, 23 de noviembre de 2022

Aprendiendo civilidad

Así como atendemos a los aparatos, también hay
que hacerlo con las personas presentes. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- A ser un buen ciudadano se aprende hablando y aquí se terminaría mi participación de hoy; un segundo nivel de esto mismo sería la máxima “hablando se entiende la gente”, acercando los extremos de cada afirmación a manera de síntesis tendríamos que para ser buen ciudadano se debe entender, la cuestión es ¿qué? Por lo pronto a nosotros mismos, tema ya tocado en otro espacio que tenía que ver con la observación y la aceptación de lo que hacemos y lo que obtenemos como resultado, ¿y eso sería suficiente para entender lo que somos? Al menos en una primera instancia, sí; ahora bien, ¿qué debemos entender? Para empezar que en ningún lado vivimos solos, puesto que compartimos el espacio con un número muy grande de especies que requieren atención para su mantenimiento.

¿Pensaron que me referiría a los seres humanos nada más? No, otra máxima indica que para ser buenas personas, primero debemos saber cómo a los animales incluidos los insectos. Por supuesto, no voy a proponer el establecimiento de una granja de hormigas, pero sí poner atención para que no se conviertan en una plaga que, al momento de intentar mantenerlas a raya, afectemos a otras especies que ni la deben ni la temen; el uso de pesticidas también alcanza a afectar nuestra salud, por lo que una recordadita a las lecturas sobre entomología sería bueno. Por otro lado, adoptar mamíferos sean caninos, felinos u homínidos conlleva una responsabilidad más allá del darles de comer y un lugar para dormir, principalmente con el manejo de sus desechos si es que los depositan en las calles.

Hablar pudiera ser el camino, pero cuando se habla es para exponer lo que a los demás les acontece porque a nosotros nunca nos pasa nada; curiosamente, eso comentable siempre es una tragedia y si aflora una cosa que nos moleste, se trata generalmente de una queja sin proponer una solución. Alguien, en algún tiempo, dijo que conversar es un arte, imagino que no lo decía por la cantidad de palabras usadas en un tiempo considerable, sino en el aprovechamiento de ese mismo tiempo para poner en común temas que nos ayuden a aprender, que dignifiquen las palabras utilizadas y que provean de satisfacción para ambas partes, en otros términos, un real ejercicio de comunicación. Y dado que la civilidad no es muda, sería muy bueno que fuéramos a aprender a conversar.

Temas hay, fuera de lo que se está produciendo cotidianamente que sólo sirve para alarmarnos o para hacer corajes; el municipio da para muchas horas, por ejemplo, las casas antiguas del centro, las que ya no están, las calles que se volvieron emblemáticas gracias a una leyenda o porque allí vivió alguien importante... Las experiencias personales que pululan por todos lados, en fin; en el caso de la técnica, el primer paso es saber escuchar, esto es, nunca arrebatar la palabra puesto que eso indica una de dos cosas, no querer saber lo que el otro dice o pretender saberlo todo, la combinación de ambas resulta por demás desastrosa. Los siguientes pasos se van dando con el ejercicio de los oídos, la imitación guiará las maneras en que se ejecutará. Salud.

Beto

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