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miércoles, 7 de septiembre de 2022

Las formas de la educación

Las clases deben cambiar, pero
aún no sabemos cómo. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Aunque la formalidad dicta las pautas para la comprobación del conocimiento, copiado incluso por la no formalidad, la informalidad es la que pone a prueba lo que en el aula se discute; ninguna teoría se soporta a sí misma (discúlpame Newton) por lo que es necesario obtener la comprobación en lo que llamamos “la realidad”, si esto es cierto en las ciencias exactas, con mayor razón en las biológicas y en las sociales, por lo que la educación ha creado para su difusión, las tres formas mencionadas que dan marco al aprendizaje que necesitamos como individuos y seres sociales para ser útiles en nuestros grupos. Porque asociarse tiene prerrequisitos, los cuales comienzan desde que nacemos, pues aunque somos receptivos en nuestra vida intrauterina, las paredes abdominales maternas nos encierran.

Mal abrimos los ojos empiezan las lecciones, para poner atención, para identificar rostros, gestos, tonos de voz, para seguir objetos con la mirada, para tomar cosas con las manos, en fin, una serie de procesos naturales que se hacen en nuestros cerebros a una velocidad impresionante, que van fijándose en nuestra memoria a fuerza de repeticiones que se prolongarán por toda nuestra existencia, incluso en esos lapsos en los que creemos haber aprendido, por supuesto, conforme crecemos las necesitamos cada vez menos. La educación informal responde a necesidades de adaptación y socialización que llevan o se resuelven según el temperamento, el carácter y los intereses combinados con las relaciones que se vayan sembrando en cada etapa, influida a su vez, por diferentes medios de información.

La primera de las formas en hacer uso de los medios de información -nuevas tecnologías- fue la educación no formal; desde los cursos por correo que había de acondicionamiento físico o de costura, hasta los que hay en línea en la actualidad, han hecho de los medios de información una herramienta didáctica eficaz para aprendizajes moderadamente teóricos y sí muy prácticos. Durante todo este tiempo -aproximadamente setenta años- la educación formal ha restringido su acceso a las aulas por considerar a los medios sólo como vehículos de entretenimiento, máxime ahora con la democratización de los aparatos híbridos que ofrecen servicios de telefonía, radio, televisión y video juegos, aunque pareciera que lo único que señala en contra es el uso individualizado.

Porque la tradición marca la generalización del conocimiento por medio del rebaño, (escuchar para aprender) sin el prerrequisito de averiguar, que conformaría una triada más completa para llegar al conocimiento. Sin embargo, el papel regulador del mismo que ostenta la escuela no se ha abierto a la posibilidad de hacer del alumnado, seres responsables de su propio aprendizaje, explotando su capacidad en el uso de esas nuevas tecnologías, esto debido a una idea casi absurda de orden. Por alguna razón, los peripatéticos deambulaban siguiendo los pasos de Aristóteles, tomando como referencias lo que observaban en su entorno y comparando lo que escuchaban del filósofo con la realidad; impensable ahora, a pesar de que ya no hay necesidad de caminar. Salud.

Beto

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