Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 3 de agosto de 2022

Utilidad escolarizada

Una redefinición de riqueza nos abriría
la posibilidad de ser felices. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Es urgente un cambio de conceptos de la escuela como la oportunidad máxima de obtener empleo y/o mejores condiciones de vida en términos absolutos; tampoco tienen vigencia las críticas que hacen parecer a las aulas unas fábricas de refacciones del sistema y no porque no sean válidas o ciertas lo que apuntan, sino porque dejamos pasar la oportunidad de aplicar la inteligencia en ellas y en su lugar establecimos un paternalismo dirigido desde las necesidades económicas mundiales. El aula reproduce la dinámica industrial, es cierto y se ha señalado desde hace más de cinco décadas, las condiciones áulicas favorecen más los méritos mediante un puntaje que el aprendizaje significativo y este último aparece esporádicamente y por casualidad dado que los estándares han disminuido.

En términos estructurales, una economía dependiente tendrá una cultura escolar de empleadurismo puesto que, aunque tenga insumos, la tecnología con la que cuenta no le permitirá transformarlos en productos secundarios lo que le implica gastos para cubrir la demanda de satisfactores, por lo general, suntuarios. En tecnologías educativas pasa algo similar, pues el gasto en investigación no se dará a la par que el de consumo ya que la voracidad y el deterioro de la infraestructura (la vial, por ejemplo) no dejará margen para cubrir lo importante por solucionar lo urgente, esto último encerrado en un juego absurdo de ahorro mal encausado y robo de lo ahorrado. La escolarización servirá así, para la creación de entes emergentes que cubran las necesidades de empresas foráneas en el espejismo de la globalización.

Porque el intercambio comercial que se tiene en el mundo ni se da en las mismas proporciones ni entre iguales, las diferencias se establecieron desde los primeros enfrentamientos bélicos de la humanidad y la imposición del esclavismo como modelo de producción, de ahí, la necesidad de convencer a la parte oprimida de que ése era su destino y a las nuevas generaciones de opresores que su misión en la vida era mantener el status. Abrir las inmensas puertas del consumo en el mundo industrializado sólo sirve para que los países emergentes se den cuenta de que no pueden competir en esa liga, que su propósito es proveer de mano de obra en todos los niveles (porque hasta un doctorado de la UNAM debe validarse en Harvard para ser aceptado) y ser escalones del progreso de verdad.

Por supuesto, ser rico no es pecado, lo es la pobreza y el aprovechar los recursos disponibles para empobrecer a los demás; ahora bien, ¿la definición de riqueza ha servido para que crezcamos como personas? ¿O habría que redefinirla para ajustarnos a los tiempos que estamos pasando? Tampoco es que tengamos que adoptar a rajatabla lo que dice José Alfredo Jiménez porque es cierto, muy importante es la riqueza moral, pero con buenos preceptos e intenciones no se alimenta a una familia, así que “el orgullo de haber nacido en el barrio más humilde” debe estar apuntalado por la oportunidad de gozar de seguridad, un empleo o negocio estables y la confianza en los demás, con ello, la riqueza estaría garantizada para todos sin que tuviéramos la necesidad de imaginar formas ilegales de acumulación de recursos. ¡Está Fácil! Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario