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miércoles, 1 de junio de 2022

IBDP Tener un plan

Planear ahorra agotamientos innecesarios.
Foto: BAER
Irapuato, Gto.- Para infortunio de quienes afirman que planear le quitan espontaneidad a la vida, ya tendrán hijos que les hagan ver lo contrario; un plan no mata la espontaneidad, por el contrario, es ésta un recurso para lograr terminar de buena forma al primero. Si creemos que las sorpresas provienen de todo aquello que sale de nuestro control, no estamos tomando en cuenta que en realidad son el producto de nuestra disposición a apreciar nuestro entorno, por lo tanto, si contamos con una estrategia que nos permita ser mejores observadores, caeríamos en la cuenta de todo aquello que hemos dejado escapar y que puede ofrecernos un mayor aprendizaje que cualquier instrumento sofisticado; bien dicen los entendidos que la felicidad está en apreciar los pequeños detalles.
Alguna similitud debe haber en la creación de una idea y el camino para realizarla con el hacho de que un artefacto aéreo se mantenga en el aire sin la propulsión de un motor; posiblemente la sensación de vació en el estómago sea la misma pues el alcance, aunque previsto, tiene rasgos de incertidumbre ya que el control no es total; la confianza tanto en la pericia como en los instrumentos que se utilicen, proviene de la preparación previa, cada vuelo es distinto pero suma a la experiencia; el exterior es tan hostil como la no averiguación se tenga de él, una tormenta nos sorprenderá cuando no hayamos escuchado el reporte climático; el placer de la aventura se potenciará una vez que sepamos qué hacer con los imprevistos.
La planeación es básica hasta para convocar a una fiesta y es quizás en éstas, donde los mexicanos derrochamos nuestros mejores talentos como organizadores; es también probablemente donde nos damos cuenta si estamos aptos para convocar y llevar a buen puerto una reunión. La abstracción es entonces, primordial, pues con ello nos evitamos movimientos en vano. Dicha abstracción comienza con una simple lista de lo que necesitamos, otra de quienes van a participar y una más de las variables tanto de los lugares como de los servicios. Es importante tomar en cuenta la duración del evento para contrastarlo con el presupuesto con el que se cuenta, no es grato quedarse sin comida, bebidas o música a la mitad del evento por lo cual, es necesario informar a todos del tipo de reunión.
Algo bueno debe tener el planear si hasta los zopilotes se ven majestuosos haciéndolo, su única razón es ahorrar energía porque, aunque se alimenten de carroña, no siempre está disponible, aun así logran desplazamientos en grandes distancias casi sin necesidad de aletear. Hacer un plan nos evitará entonces, esforzarnos infructuosamente, transitar de forma apacible y sin tantos contratiempos, lo único que hay que entender es que, como en todo, el exceso es malo; no podemos planear de por vida, alguna vez habrá que tomar acción y ésta debe respetar lo que se haya previsto. Otro apunte, los planes obedecen a las necesidades de cada uno sea un individuo o un grupo, algo así como un traje hecho a la medida por un buen diseñador. Salud.
Beto

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