Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 22 de junio de 2022

IBDP La expectativa y la realidad

Podemos poner todo en juego, pero la realidad sale
de nuestras manos. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- A veces motivo de chistes, otras de tristeza principalmente en la niñez cuando un juguete no es lo divertido que anunciaban o de adultos cuando el “trabuco” nacional no llega ni al quinto partido; las expectativas suelen formarse por mecanismos basados en la experiencia por dos vías, la objetiva que no va más allá de los resultados obtenidos con anterioridad y la esperanza, que a pesar de esos resultados, supone que todo puede mejorar. Ambas sirven como comparativo de cualquier proceso que llevemos a cabo, tanto en la vida cotidiana como en las empresas a nuestro cargo; no hay una medida exacta de lo que debemos esperar de todo, pero seguramente mantenemos un nivel estandarizado que satisfaga la percepción por medio de los sentidos.

Las expectativas suelen componerse de tres aspectos esenciales; uno, la certidumbre de que se es bueno para algo, dos, el ánimo de otros de que eso que se hace puede gustar a los demás y tres, la confianza de que la difusión de lo hecho garantizará la posibilidad de seguir haciéndolo con los mismos resultados. En cambio, la realidad está compuesta por todo aquello que sale de nuestro control, pero que podemos adaptarnos de algún modo; es eso, no lo controlamos pero podemos ser parte de ello, sacar algún provecho y pagar algunas consecuencias, sin que eso signifique pérdidas o ganancias absolutas. Ambos conceptos empatan cuando somos conscientes del precio a pagar por cada uno de los objetos de nuestro deseo y estamos dispuestos a pagarlo sin remordimientos.

Así también, la expectativa tiene en la mira un cierto orden, arbitrario y artificial pero funcional; algo que quepa y cuadre en los cajones que nos fabricamos con el razonamiento, que ya clasificado responderá a las necesidades también arbitrarias y artificiales que cierran el círculo de la misión porque “para algo vinimos a este mundo”. Las explicaciones de esto parten de las circunstancias particulares de quienes se atrevan a dar razón de ello, algunos las compararán y encontrarán similitudes y diferencias que darán pie a generalizaciones sistemáticas que además, serán objeto de aprobación de otros tantos con autoridad moral para convertirlas en sujetos de teorización, lo cual las acercará a explicar lo que pomposamente llamamos realidad.

La composición  de millones de circunstancias hace realidades cambiantes, no por épocas sino a diario; la de un indígena rarámuri incide en lo que sucede en la ciudad de México por cualquier tipo de enlace que se haya establecido, lo mismo con un transportista del Bajío y un pescador de las costas orientales, como ondas producidas por gotas de lluvia cayendo en un charco. cada burbuja de influencia producida por nuestras acciones, incide en las de los demás lo hagamos consciente o no; la lectura puntual de esas acciones puede llevarnos a empatar a la realidad que nos rodea con lo que esperamos de ella, lo que nos haría comprender que son las coincidencias las que mantienen o cambian los rumbos, no el azar, eso si aceptamos también la mano de la probabilidad. Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario