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| Pongan mucha atención. Foto: BAER |
De hecho para mí, sería más un acto de constricción que un curso; fuera de traumas personales, la sentencia adjudicada a Sócrates de “conócete a ti mismo” repetida hasta el cansancio cuando se trata de dar solución a los problemas existenciales, viene por desgracia sin el manual para saber hacerlo, debo aclarar que tampoco lo ofreceré porque aún no lo tengo, pero trataré de encontrarlo con la complicidad de todos ustedes, entonces el curso se llamaría algo así como “proceso de reconocimiento personal” o “instructivo básico para descubrir potencialidades”, se aceptan sugerencias. Lo primero a considerar es la currícula, ¿cuál sería el punto de partida para empezar a reconocernos? Quizás antes de ello, ¿es verdad que no nos conocemos?
Sería demasiado presuntuoso decir que sí, pero demasiado irresponsable decir que no; para empezar, habrá que matizar la afirmación de que “nunca llegamos a conocernos”.
Sería demasiado presuntuoso decir que sí, pero demasiado irresponsable decir que no; para empezar, habrá que matizar la afirmación de que “nunca llegamos a conocernos”; si nos quedáramos con esa versión vivencial, no tendría sentido venir a este mundo. Conocernos es una tarea diaria y todos los días nos conocemos al cien por ciento por lo que los datos que acumulamos de lo que hacemos en cada jornada, van componiendo lo que somos; es posible que la parte de la evaluación no se concrete, lo que nos crea esta idea de no conocernos, entonces un objetivo para lograrlo (y parte de este curso) sería aprender a evaluar nuestras acciones diarias sin condescendencias castrantes ni denostaciones condenatorias, sólo juicios justos.
¿Cuáles son las consideraciones para una buena evaluación personal? Para empezar, la actitud entre lo que sabemos e ignoramos de nuestra personalidad, algo que debe ser simple si sabemos leer las actitudes de los demás para con nosotros-, en seguida, ¿qué de lo que captamos en nosotros es motivo de aceptación o rechazo propio? Remitiéndonos a las tres áreas básicas de expresión que serían las sensaciones, los sentimientos y los pensamientos; un tercer motivo sería la observación de lo que producimos para satisfacer las necesidades básicas como las de aprendizaje y, por último, ¿qué tanto servimos a los demás? Claro está, los puntos anteriores son sólo una propuesta, pero así, la currícula del curso está dada. Salud.
Beto

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