Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Auto observación didáctica

Medimos todo con lo que fabricamos.
Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La naturaleza aunada a la curiosidad humana, nos proveen de las herramientas primitivas para aprender cualquier cosa, desde lo que somos capaces de realizar hasta entender cómo lograr que los fenómenos jueguen en nuestro favor; así las leyes de la gravitación universal sirven para medir nuestras fuerzas, los vientos para comparar nuestro equilibrio o la luz para desarrollar nuestra creatividad. Todo ello comienza con el juego, la niñez no tendría sentido alguno sin la oportunidad de probar nuestras habilidades y compararlas con las de los demás; el aprendizaje se realizará al interior de un marco reglamentario que lo hace divertido y factible de repetirlo hasta sentir que las facultades desarrolladas, quizá hasta el tope, mermen.

El conocimiento teórico realiza un camino semejante que enciende nuestra curiosidad por saber hasta dónde podemos llegar, con la ventaja de que la imaginación no tiene las limitantes que tienen los músculos, eso sí, también el ejercicio mental produce fatiga; el entorno llama nuestra atención por cuatro razones principales, por impacto, por un rasgo cultural, por una novedad referencial o por un aprendizaje teórico-académico. El impacto puede manifestarse dentro del espectro asombro-susto, por ejemplo, el efecto que tiene el sonido en las películas; la cultura definirá el espacio en el que manejemos la mayor parte de los gustos que nos harán parte del grupo social en el que crezcamos; todas las referencias adquiridas con lo anterior sufrirán cambios que nos dirán que no son eternas.

Por su parte, el aprendizaje teórico-académico le dará a nuestro conocimiento el rigor suficiente para dar credibilidad a los datos que vayamos almacenando en nuestra memoria, será así, la base con la que mediremos todos los rasgos anteriores además de las teorías mismas al respecto. Desde la óptica de que cada uno es la medida de los que produce, no hay nada más gratificante que el poder disfrutar, de alguna manera, lo conseguido por nuestro esfuerzo, porque el entendimiento no se experimenta en cabeza ajena. La experiencia va dejando huellas indelebles en nuestro cerebro que nos permite reproducir los resultados que, para evitar la saturación, les buscamos posteriormente la manera de mejorarlos o adaptarlos a una nueva realidad.

A riesgo de parecer egocéntrico, creo que todo lo que se ha afirmado sobre el aprendizaje significativo, parte de la observación del cómo logramos superar los problemas y convertimos esos logros en las referencias para continuar haciendo lo mismo o sentar las bases para hacerlo de manera diferente, rara vez sacamos las conclusiones con el trabajo de otros, pues el proceso de aprendizaje implica hacer nuestro (de buena manera, por supuesto) el trabajo ajeno. Así aprendimos a usar un martillo o a leer o a dibujar; nadie lo hace igual a otro aunque se intente copiar y aun una copia tendrá algo que la identifique como única. Sí, somos la medida de todas las cosas, pero en realidad de todas las que producimos. Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario