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miércoles, 5 de enero de 2022

Memorias de la Gomís

1938-2021 una vida dedicada a la enseñanza.
Foto: El Financiero y BAER

Irapuato, Gto.- Su muerte me hizo recordar que lo de la educación a distancia por medio de la televisión no es un tema nuevo; el primer contacto que tuve con la emisión de su programa (mucho antes de la aparición de Plaza Sésamo), se dio en la ciudad de México en un aparato en blanco y negro con el que recibíamos únicamente cinco canales, quizá seis, pero eso no impedía que encontráramos variedad de entretenimiento en el, para entonces ya formado, Telesistema Mexicano. Parte de esa variedad era precisamente Telekinder que reproducía los mejores aspectos de un salón de clases, con un respeto que dista mucho de lo que en años más recientes presentaron distintas emisiones, con el pretexto de divertir y que ya me permití criticar en otras ediciones de este mismo espacio.

Lo que puedo recordar, en medio de esa nebulosa en la que se están convirtiendo mis memorias, es la calidez con la que “la maestra de la tele” se dirigía a sus alumnos en turno, ésa que a muchos nos hubiera gustado probar en algún momento de nuestras vidas, aunque la televisión nos pareciera un mundo demasiado alejado de la propia realidad; a título personal, quizá haya sido mi efímera estadía en el jardín de niños lo que provocaba la añoranza de la maestra Rosita (suspiro). Pepita tuvo además, la visión de adherirse a un movimiento en medios que empezaba a incursionar en otro tipo de mensajes educativos que si bien, copiaba un esquema áulico, ella lo adaptó al ritmo de un medio que no tenía ni veinte años de funcionar en el país.

Si se hubiera dado una coordinación entre la maestra y Evelyn La Puente, es posible que en estos tiempos estaríamos hablando de una educación integral televisiva, con planes definidos y sin aires intelectualoides, como en algún momento produjo la SEP; es cierto que ese tipo de emisiones ha evolucionado aunque se sigue reproduciendo el aula en la pantalla, ya no lo es en su totalidad, ahora pueden verse producciones más imaginativas del tipo de las que conducía Carl Sagan, que nos llevan a entender los fenómenos físicos, sociales o biológicos en el lugar de sus manifestaciones. El problema estriba en la dependencia de la televisión de los mensajes no educativos, que representan su sobrevivencia y vigencia en los gustos populares, lo que eso signifique.

La producción de mensajes de corte educativo sigue teniendo un campo muy amplio en la televisión, la muestra la están poniendo los diversos canales que conforman el espectro ciber espacial en plataformas como You Tube que, sin pretender un esquema abiertamente didáctico, sí logran interesar con sus contenidos a las necesidades emergentes con una oportunidad pasmosa. Otra ventaja es que es el consumidor el que decide qué y cuándo ver lo que le interesa, algo que redefine la libertad de sólo cambiar de canal o apagar el aparato. Éstas y otras que ustedes puedan identificar, tuvieron su origen en una pantalla que mostraba elementos de enseñanza simples pero significativos en un foro de quizá tres por tres, seis sillitas encabezadas por Pepita Gomís. Salud.

Beto

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