![]() |
| Es más fácil aprender lo que nos causa curiosidad. Foto: BAER |
Lo mismo pasa con otras áreas del desarrollo humano más manuales que intelectuales que vienen a dar al conocimiento global, una riqueza casi infinita en variedad y concepción de formas de trabajar, aunque se trate de las mismas actividades. En este aspecto, no todo lo aprendido requirió de fórmulas o repeticiones exhaustivas, sino sólo de haber encontrado un detalle que fuera lo suficientemente interesante como para llamar la atención, animar a la participación y buscar un resultado satisfactorio. Muchas de las veces se aprende por la gratificación que el conocimiento provoca, haciendo que los procesos mentales se vuelvan adictivos sin la necesidad de buscar condiciones externas que para algunos pueden ser óptimas pero para otros no tanto, dejando buena parte a la interpretación relativa.
Para reforzar la idea de que todos somos autodidactas, pensemos en cómo aprendemos a caminar y antes de que se vayan por el lado de que alguien nos sostuvo de las manos para hacerlo, recuerden que a pesar de ello ni lo logramos a la primera ni eso evitó que nos cayéramos frente a sus narices y lo mismo nos ocurrió cuando “enseñamos” a otros; cada niño de este planeta caminó cuando se dio cuenta de que estaba listo para imitar los pasos de los adultos que lo rodeaban y a muchos de esos adultos los tomó por sorpresa el que el infante que tenían a su cargo, ni les consultara cómo o a qué hora debían hacerlo. Fue un momento mágico en que el cerebro tuvo la paciencia y el apoyo suficiente de las piernas para mantener el equilibrio y dar pasos.
Es posible que, gracias a ese evento, todo lo que hemos aprendido haya pasado por ese mismo proceso mental, que no sean las explicaciones detalladas ni las repeticiones forzadas, ni siquiera lo imposición de una disciplina marcial lo que nos haga entender y aprender, sino el encontrar un motivo para hacerlo más allá de la obligación institucionalizada; aprender debería ser motivo de animación, de incentivación de la curiosidad, del responder preguntas antes que medir contenidos memorizados. Es más sencillo aprender lo que no es impuesto, lo que es compartido con cierto aire de complicidad, porque al final de cuentas, la memoria es selectiva y recordamos quizá en la misma cantidad lo placentero y lo repulsivo, pero no con el mismo gusto. Salud.
Beto

No hay comentarios.:
Publicar un comentario