Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Odio democrático

“Ya te digo mana, lo traigo bailando”. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- La actividad en las redes sociales ha venido a convertirse en un conductor de reacciones polarizadas hacia lo que unos piensan que es bueno y otros no, sin que sea exclusivo de dos sectores bien definidos, sino que los bandos responden según sea el tema a tratar, la identificación ideológica, las convicciones y el estado de ánimo social en que se encuentren quienes reaccionan. Además, son ahora otro nicho de oportunidad para mercenarios que rentan sus plumas a postores de toda clase; las campañas electorales son un buen caldo de cultivo y un excelente laboratorio para medir, mediante lo escrito o videograbado por esto s personajes, la reacción de un público que empieza a acostumbrarse al veneno vertido por estas vías electrónicas.

Y no es porque nos encante el chisme, pero las muy gastadas repeticiones de los culebrones televisivos, empiezan a carecer de interés cuando la “carnita” se cuece en instagram o facebook con el atractivo de la inmediatez. El hecho de que también sean personas “reales”, le da a lo publicado en estas plataformas un toque extra de morbosa identificación. Sigue siendo el mal de muchos un triste consuelo, con todo y que las tecnologías actuales brindan un mayor número de oportunidades para dar rienda suelta al culto del ego; con ello, vienen a su vez, los contras que de una manera gratuita y hasta insultante se vierten en una especie de crítica -o algo parecido- por parte de gente que aprovecha la misma inmediatez para emitir sus desacuerdos.

Cualquiera podría esperar que sus contribuciones en la red, los criticara gente experta o especializada en los temas que se estén tratando, por desgracia, no es así en la mayor parte de las ocasiones. La democratización de los medios ha traído una concepción más de la propiedad, con arma y parque para tomar ofensiva en contra de lo que se mueva, para apoyar o agredir irrestrictamente. Puesto que es “mi” canal por donde emito “mi” opinión, tengo el derecho de convertirlo en trinchera desde donde invadiré otros canales y les haré patente lo que pienso acerca de lo que dicen, aunque sea con insultos o primordialmente con ellos; y qué importa que ni siquiera me pregunten lo que siento, lo que me interesa es que todos se enteren de que “mi” palabra cuenta.

Un ejercicio de libertad más digno sería el dejar de pensar que estamos obligados a opinar sobre todo y en todos los sentidos, menos si no tenemos una miserable idea del cómo abordar inteligentemente el tema tratado que, en palabras llanas, don Juan Espinal diría: “si no tienes nada bueno que decir (al respecto), mejor no hables”, pero claro, eso era parte de una enseñanza fincada en ña prudencia que en estos tiempos de fragilidad mental, se consideraría un atentado a la libertad de expresión. Sólo un detalle, la libertad tiene cotos, los llamamos obligaciones y el primero viene envuelto para regalo con un moño que dice “respeto”. Este regalo se recibe en casa, en los primeros años de vida, está hecho a la medida y crece con nosotros. Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario