Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

De nueva cuenta

La educación se manifiesta cuando hacemos algo
con lo que llevamos en la mano. Foto: BAER

Irapuato, Gto.- Se mantuvo el silencio, imagino que debido a la desconfianza que priva respecto de las formas que hemos mantenido en nuestro comportamiento sanitario y, pro supuesto, al mantenemos algunos al contagio; pudo ser también el manejo ambiguo de la información pues, al parecer, el inicio de clases se podría haber postergado para el próximo Lunes seis de septiembre, en contra del “llueva, truene o relampaguee” lanzado hace unas semanas desde la presidencia de la República referido a este pasado treinta de agosto. Debo decir que el poco (o nulo) ruido, se debe a que hubo muy pocos niños en la escuela con la que mi departamento comparte el paisaje, algo que nos permite a los vecinos disfrutar de la calma forzada en la que hemos vivido por los últimos meses.

Un regreso discreto en las mañanas y bullicioso por las tardes, lo mismo que antes de la pandemia, lo que está lejos de ser del gusto de los vecinos y el mío propio; por supuesto, que todos entendemos la importancia de que se hayan abierto las aulas, pero es triste observar que el encierro no sirvió mucho para mejorar en la urbanidad de nuestros habitantes. Salvo para los que tienen sus negocios de papelería y comida, a muchos de los que tuvimos la dudosa suerte de que insertaran una segunda escuela en la colonia, en nada nos beneficia que los padres de familia se queden más de media hora obstruyendo una de las tres calles que tenemos para acceder a nuestras casas.

Algún beneficio debería tener, pero la parte antisocial se impone en una comunidad que ha aprendido a envejecer sin muchos aspavientos, primero porque no hay demasiado espacio para recibir visitas puesto que el novente por ciento de las casas no cuenta con cocheras, segundo, tampoco poseen un espacio intermedio entre la puerta principal y la calle, por lo que los ruidos (y algunos olores) entran sin más ni más. Tercero, las calles no tienen el ancho suficiente como para soportar dos filas de carros estacionados, así que el tránsito se dificulta creándose embotellamientos en dos sectores de la colonia; no se trata de que esté convirtiéndome en un viejito cascarrabias, lo molesto es que coincidamos con personas que sigan pensando que, como la calle es de todos, lleguen a adueñarse de ella.

No sé si en las escuelas exista aún la materia de civismo, pero sería prudente que se retomara priorizando el respeto vecinal, que aunque parezca que todo el mundo lo sabe, en realidad a muchos se les hace fácil saltarse las reglas porque “todo el mundo lo hace”. El respeto no se muestra haciendo caravanas ni genuflexiones, se da tomando en cuenta el bienestar de los demás, siendo discreto con lo que conocemos y estando al pendiente de la seguridad general. Se es habitante de toda la ciudad, no sólo de una calle o una colonia, lo limpio o sucio del entorno no señala a una persona en particular, apunta a todos y mucho del entendimiento de lo anterior se genera en casa, por así decirlo, se mama desde la cuna. Salud.

Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario