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miércoles, 10 de marzo de 2021

Criterios infumables

Aún no queda clara la línea de la influencia ni la de
imitación de comportamientos. Foto: BAER

Los aprendizajes desde el universo informal son inevitables pero no necesariamente aplicables a todos nosotros; la idea de que los mensajes en los medios masivos de información influyen de manera automática es tan determinista como afirmar que la educación formal, por sí sola, va a sacarnos de la pobreza. Temer o peor aún, tener miedo de que un mensaje, serie o película vaya a influir de tal manera en el desarrollo de los infantes o ¿por qué no? en los adultos, es no confiar en los valores adquiridos en casa; por supuesto que el comportamiento puede ser influenciado, pero esta influencia se da todo el tiempo en dos vías, la que domine sólo sacará a flote lo que somos.

Desde muy pequeños, los seres humanos somos capaces de distinguir qué está bien y qué está mal, lo mismo sucede con la realidad y la fantasía según el manejo que demos de ello en casa; el juego determinará la fuerza del carácter de cada uno y, según sea el interés, será el tipo y la frecuencia de lo que se juegue. En mi poca experiencia en la observación del juego infantil, es más factible que se replique en él, algo que tenga que ver más con el entorno real que con la fantasía, a menos que se trate de hazañas heroicas con súper poderes de por medio, aun así, sabrán distinguir qué de lo que replican es real y qué no.

Entonces será más probable que un niño juegue a que es Messi o Ronaldo o Superman que algún otro personaje menor que no le proporcionaría una buena imagen ante los demás. Y si mal no recuerdo, ni en mi niñez ni en la actualidad, nadie ha jugado a ser Pepe le Pew, por el contrario, para seguir con el esquema de lo real o ficticio, he visto a más adultos aplaudirle a un pequeño que cante melodías de una marcada tendencia misógina. Hasta aquí mi disertación ociosa; lo que debe importar es descubrir a quién beneficia estar sacando temas inútiles que nada tienen que ver con la problemática general del país, ni con su reestructuración.

Parece ser que el fútbol, como distractor, ya no es suficiente, que las magnas obras del presente sexenio no cubren la cuota de aplausos requeridos por el gobierno, que la crítica se hace cada vez más mordaz al grado de ser insoportable para las pieles delgadas de este tiempo. Eso sí, se requiere ser demasiado huevón para estar buscando temas insulsos con los cuales distraer la opinión pública, como el uso de personajes animales caricaturizados para la venta de productos o el entretenimiento y con ello, escandalizarse por la posibilidad de que influyan en el comportamiento de sus consumidores. Habiendo trabajos más dignos. Salud.

Beto

2 comentarios:

  1. Desde mi punto de ver las cosas es muy real y creibje lo que expresas amigo Beto,crecimos con un dogma de lo que era mal y bien ahora las grandes disque cerebros que están en el poder si no pueden con una idea meten otra las caricaturas de antes eran muy limpias todo es como su mente las intérprete ,las de hoy pura violencia y ahí no dicen nada,es un gobierno sin pies y manos menos cabeza.

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    1. Muchas gracias por tu comentario; lo que apuntas tiene mucho de cierto y podríamos agregar que que la parte que nos ha tocado, tiene mucho de laxo en cuanto a poner límites.

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