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miércoles, 3 de marzo de 2021

La próxima carencia crónica

Las comodidades van dejando su lugar
a la escases. Foto: BAER

El escenario aún no es el indicado para pensar en el regreso a la normalidad como la teníamos hace un año, las condiciones básicas cambiaron de tal manera que semejan los músculos ateridos de un atleta después de un paro brusco en sus entrenamientos; es más, esas condiciones no van a volver por más que nos esforcemos en pensar que podemos retomar todo como si le hiciéramos un nudo a la línea del tiempo. debemos reinventarnos, tenemos que imaginar a la existencia de una manera en que adelantaremos los escenarios más catastróficos relatados desde la ciencia ficción, donde lo que va a prevalecer será la escases de cualquier satisfactor que requiera ser transportado.

Siguiendo esa línea, el primero en impactar sería el petróleo, al menos en estas latitudes si seguimos apostando por los hidrocarburos para mover las máquinas, lo mismo si se considera al carbón para el mismo tenor. Habiendo opciones limpias, resulta criminal mantener tecnologías contaminantes, lo que hace ver pírrica a cualquier ganancia obtenida por esos medios. El segundo, aún más dramático, el agua; en un año pronosticado para la ausencia de lluvias (como en años anteriores) los discursos de ahorro vuelven a sonar por los distintos medios de información, pero sus logros no alcanzan más allá del fastidio que provocan un una población que no ha escuchado otra cosa.

La reacción en cadena puede verse claramente, sin agua no se producen alimentos y sin derivados del petróleo no se transportan.. Si se llegara al grado de la desesperación, éste sería resultado de la casi nula distribución de alimentos, insumos para la producción en general y hasta formas de diversión, algo que varios ya han rozado en estos meses. No se requirió que se agudizaran las diferencias entre estratos sociales, un microbio fue suficiente para ver de cerca la fragilidad de los constructos sociales y la poca imaginación que nos caracteriza actualmente por la dependencia universalizada en cualquiera de los rubros en los que pensemos lo que nos deja poco preparados.

Me uniré al llamado al ahorro, haré la parte que me toca, inclusive trataré de mantener una campaña de convencimiento para mantener la cordura y contra el hartazgo de ser los eternos paganos de malas decisiones tomadas por gobiernos tradicionalmente incompetentes. La situación actual no debe pasar como una simple anécdota ni como algo que se cuente a los nietos como una fábula; debemos ser capaces de distinguir los aprendizajes que resulten de las diversas experiencias que hayamos tenido, el encierro no es sólo el material para la rutina de un cómico; hasta donde logro verlo, ha sido la oportunidad para revisar nuestras acciones y poner remedio a los errores. Salud.

Beto

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