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| Hasta Charles Atlas tenía una idea clara de la educación a distancia. Foto: BAER |
Podría empezar con una Secretaría de Educación que exige a estados y escuelas una atención pronta y expedita como si entrenara a perros de caza, pero que a pesar de su capacidad, los tiene atados con correas muy cortas. Canes éstos, que responden a las características propias de cada uno de sus terrenos, pero que tienen programaciones como si todo el campo fuera plano. Espero disculpen la analogía, lo que menos deseo es ser insultante, pero me tomo la libertad de usarla ya que he sido partícipe de esta jauría por treinta años -más p menos- sin percibir que la situación de la educación mejore.
A punto de dar inicio a un nuevo ciclo escolar en el nivel primario, las dudas sobre la efectividad de la estrategia a implantarse se elevan desde la poca previsión, aunque se tuvieron varias semanas para difundir de mejor manera el protocolo a seguir, es decir, es cierto que el imprevisto de la pandemia nos dejó colgados de la brocha en la mayor parte de las actividades del país, incluida la educación, pero también lo es que los sectores que intervienen en ella, se durmieron en sus laureles, ya sea porque estamos acostumbrados o porque la información fue errática.
Acostumbrados a ambas cosas, tanto a reaccionar a la mera hora o a que se nos informe siempre con mentiras o con verdades a medias. Si históricamente las pandemias han sobrepasado la barrera del tiempo inmediato, ¿qué nos hizo pensar que ésta iba a respetar nuestras rutinas? Se tuvo el tiempo para tener clara la dinámica de las clases a distancia, para prever los problemas económicos y de logística que vendrían y aunque existen buenos referentes para ello, andamos a la carrera con los calzones en la mano. ¿Ya escanearon los libros de texto o a quién se le encarga eso?. Salud.
Beto

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