Bienvenidos

Dentro de lo que cabe, un salón virtual debe ser un espacio donde fluyan las ideas, una cava del conocimiento o en su defecto, una alacena de información gourmet.

miércoles, 17 de junio de 2020

Retomando viejos datos

Archivar o tirar, ésa es la cuestión.
Foto: BAER
Nunca me hubiera percatado del trabajo que implica tratar de poner orden en una papelería acumulada por casi veinte años, si no se hubiera atravesado la pandemia; entre oficios escolares, apuntes de materias, recibos pagados, tareas calificadas y no entregadas, tarjetas de felicitación, recaditos y creo que hasta correo que no me pertenece, sin contar con periódicos y revistas muy añejas, el cúmulo de madera transformada parece por demás interminable.
Este es mi cuarto o quinto intento de desalojar el estudio y hasta ahora, sólo he podido sacar cuatro botes repletos de hojas trituradas que, hace unos años iban a tener como destino el reciclaje pero, por supuesto adivinaron, no fue así. El temor de encontrarme con inquilinos no deseados crece conforme jalo cajas, lo bueno es que hasta ahora, nada malo ha sucedido. Mientras tanto, me topé con una cuartillas con información concerniente a este espacio.
El maestro Salvador Balderas tuvo a bien acercarnos a la educación en la modalidad mixta, al grupo que conformábamos la plantilla magisterial de la institución donde laboraba en el ya lejano dos mil nueve; de los apuntes que nos dejó, rescato ña parte donde habla de las diferencias con el sistema presencial; la que observo como más importante es la que se relaciona con la responsabilidad, que en la mixta, debe recaer cien por ciento en el alumno.
Por supuesto, entonces buscábamos esas características en un ambiente universitario donde, se supone, ya se está trabajando con personas que saben a lo que se enfrentan, pero ¿qué sucede con grados inferiores? En mi poca experiencia, contados eran los niños que, en la década de los setenta, podían llamárseles responsables desde la perspectiva de esos años, heredada de una tradición laborista que sobrevaloraba el tiempo invertido en una tarea más que lo aprovechado. En estos meses, en el marco de la contingencia, ¿cuántos niños pudieron asumir sus responsabilidades escolares como lo hicieron algunos de mis compañeros por aquellos días? Tomando en cuenta que las circunstancias son tan distintas, como la cantidad de distractores que nos rodearon entonces y que les rodean ahora. Tampoco los contenidos, pues antes se tenía clara la utilidad de algunas herramientas de estudio como los resúmenes, la memorización o el repaso.
Con las nuevas tecnologías, esas prácticas entran en un estadio de obsolescencia, ya que con acceso a la red se pueden tener esas mismas herramientas mucho más rápido. Aquí, parece que vuelvo a escuchar las voces de Luis Fernando Brehm o de María Esther Bonilla diciéndonos: “¡Fichen, la mejor manera de aprender es fichando!”. Algunos habrán hecho caso en tiempos y formas distintas, por lo pronto, yo volví a encontrarle la utilidad para deshacerme de muchos papeles. Salud.
Beto

No hay comentarios.:

Publicar un comentario