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miércoles, 6 de mayo de 2020

Trabajo de dos (o más)

En esta contingencia, la prueba es bastante dura.
Foto: BAER
Esa serie de Diálogos en Confianza (canal once IPN) sigue siendo una fuente de inspiración y de crítica; curioso es ver cómo los temas trascendetes se diluyen en la inmediatez de la televisión, aunque ésta tenga la mejor de las intenciones. Creo que ni juntando todas las transmisiones que de un mismo tema se han hecho, podríamos tener un panorama amplio y claro. Trato de hacer referencia a la muy sobada discusión sobre si LA EDUCACIÓN es responsabilidad de la familia o de la escuela. Tenemos aquí un problema conceptual de origen.
No entraré en detalles sobre definiciones, sólo trataré de entender qué es lo que dejamos hueco en nuestra concepción de lo que debe ser la responsabilidad de educar; tomaré como punto inicial la dicotomía entre familia educadora y escuela instructora. En realidad no son ni lo uno ni lo otro, aunque yo haya caído en tal concepción algunas veces.
Por supuesto que la escuela educa, pues en cada ocasión en que se pone a prueba el cúmulo de conocimientos adquiridos en casa, está reforzando su práctica y, a la vez, creando nuevas referencias de uso de los mismos. Por su parte, también la familia instruye, pues le da a cada una de sus descendencias las directrices que le van a cada una de las herramientas básica de socialización.
Segundo punto, la familia no puede esperar a que la escuela eduque en lo básico. A ella todos debemos llegar con prerrequisitos de formación pues resulta absurdo que una institución educativa tenga que perder el tiempo en enseñar a los muchachos a saludar, a comportarse, a cumplir con lo que están obligados a realizar, en resumen, a mantenerse en orden.
Tercero, la escuela no puede deslindarse de ser la reforzadora de la socialización de los niños adicionando temas de civilidad, es decir, educar. Todo es repetido hasta que queda prendido a nuestras mentes y no se trata de simple memorización, sino de hacer propio lo que tenemos en nuestro entorno, tal y como sucede hasta en la calle. Y eso es otro tema. Salud.
Beto

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