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miércoles, 25 de abril de 2018

Ideologías no vistas en cualquier aula

Percepciones fuera de foco se tienen en todos lados.
Foto: Baer
Los tiempos electorales distraen de la cotidianidad; nuestra vida, como la conocemos, está a punto de dar un vuelco semejante a los estertores por ahogamiento. La repetición de esquemas sexenales no termina y nuestra paciencia padece una flexibilidad que sinceramente, ya raya en lo absurdo. Mi comparativa de un entrenamiento de tipo canino se afianza en mi imaginario particular.
Puesto que no nos han enseñado a ser entes políticos, la aversión por esta humana práctica crece sin tener un esquema definido ni una razón clara por la cual sostener tal afirmación. Fuera de consideraciones filosóficas, los radicales se pronunciarán por cambios que no entienden, pero que se sustentan en el descontento acumulado por años.
Seguimos teniendo una clase media que no sabe qué es el socialismo, pero que tampoco se ha tomado la molestia de averiguar de qué se trata, solo mantiene la idea de que en ese sistema se roban a los niños. Una clase baja que tampoco sabe en qué le puede servir, pero que imagina, se le acabarán todos sus problemas... eso si alguna vez ha escuchado de tal alternativa.
Tenemos entonces, dos grupos -que no son representativos de la mayoría pensante- encontrados por melatismos ideológicos aglutinados partidariamente en una figura mesiánica, tan ambigua como monolítica, tal y como lo concibieron desde su origen partidista. El caudillo que no llega a tener los alcances de una figura revolucionaria, pero al que se le ha consentido por dieciocho años.
No descarto la posibilidad de que AMLO salga triunfador y que, por intereses que solo incumben al ejercicio del poder, sea “víctima” de un reiterado fraude electoral, pero podemos suponer que para eso precisamente está y que su propuesta de izquierda no es tal, puesto que en ninguna parte del mundo, ha existido el socialismo como lo concibió Marx. Me puedo equivocar. Salud.
Beto

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