| El alumno bueno es el alumno ausente. Foto: Baer |
Debido a que este humilde espacio cuasi educativo no depende ni de la SEP ni de la SEG por lo que tampoco recibe ninguno de sus beneficios, puedo solidarizarme con algunas de las cuestiones expresadas por los maestros de Michoacán, Oaxaca y Chiapas, pues desde que tengo uso de razón, las condiciones en las que laboran (no sólo ellos) son insuficientes.
Históricamente se ha visto al magisterio como un apostolado en el que las obligaciones superan a los derechos, en el que el máximo concepto neoliberal de optimización se entiende como hacer lo imposible con menos del mínimo de recursos, donde el fastidio alcanza a cualquiera que esté enfrentando un aula, pero que se le abona en cómodas anualidades.
Entendible también es que no estén, como gremio genuinamente capacitados, pues los programas a los que deben atender no corresponden a la realidad nacional, mucho menos tratándose de un país que no está estandarizado (al cielo gracias) ni en cosmogonía, ni en visión del futuro, ni en comportamientos; lo único semejante es la diversidad.
Pero debo poner un alto a mi simpatía por la lucha social que pretenden; el hecho de que hayan perdido tanto tiempo destrozando la vida cotidiana de la ciudad de México y con ello, hayan echado por la borda el año escolar pretendiendo con ello mejorar su situación, me hace pensar que no tuvieron la mente clara para observar que se llevaban a los niños de corbata.
Es cierto, prometen recuperar los doce días laborables que faltaron en estos dos meses (a decir del titular de Educación de Oaxaca), proponiendo dos horas adicionales diarias o laborar los sábados, algo que ya habíamos escuchado anteriormente. Imagino que los niños estarán felices con la medida y sus padres de que se les trastoque su rutina sin haberles consultado. Salud.
Beto (BdI)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario