| Ya casi se llena, pero aparecieron gastos. Foto: Baer |
Bendito ahorro para quien puede y lo sabe hacer; por supuesto que todos entendemos la importancia de guardar algo de lo que ganamos con vistas a invertirlo en lo que se nos antoje o en lo que vayamos necesitando, aunque no todos lo podemos hacer en la misma medida. Quien gana más, guarda más, quien menos, deberá conformarse con lo que pueda.
Lo contradictorio está en que quienes no poseen los recursos suficientes para llevar una vida digna, son quienes más gastan en todo, ya sean productos básicos o suntuarios. Y es que con lo que logran juntar no podrán nunca adquirir cosas de calidad, por lo que renovarlas representará un desembolso constante en reparaciones o en suplirlos.
Pensemos en los útiles escolares; si no tienen la calidad suficiente, empezarán a doblarse, romperse, dehojarse, según de lo que se trate en un tiempo poco razonable, pero no pueden pensar en invertir su dinero en útiles de buena calidad por el alto costo que les representa comprarlos todos a la vez, máxime si tienen que proveer de ellos a más de dos o tres niños.
Desde esta perspectiva, ahorrar significa al menos, que no deban gastar tanto que les quite presupuesto para otros rubros como la comida, la ropa o el calzado. Además de que los hijos son una inversión casi eterna y de alto contenido emocional, pues no se puede tener la cabeza fría cuando se trata de comprar cosas para ellos. Se adquieren o no.
Dicho de otra manera, la escuela es una institución bancaria en donde la inversión sólo se ve reflejada en la satisfacción de haber cumplido con una meta, pues las ganancias obtenidas se las lleva el fruto de dicha inversión. ¿Ahorrar? Sí es muy satisfactorio, siempre y cuando se tenga la seguridad de que no faltará la fuente de ingreso de donde tomarlo. Salud.
Beto
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