Al imaginar la implementación de un proyecto, lo primero que se nos viene a la cabeza es aplicar lo que hayamos aprendido en cuestión de didáctica para no repetir esquemas. La idea es no tener un espacio educativo como los demás; queremos algo diferente pero se interpone un pequeño obstáculo. Si miramos hacia atrás, la documentación que nos sustenta, por lo general, es escasa y si tratamos de ver hacia el futuro, los contenidos aún no los conjuntamos.
Aquí podemos observar un símil con los medios de comunicación; cuando van a realizar un programa nuevo, empiezan con la promesa de que será diferente a todo, que no quieren hacer nada igual a lo demás y terminan repitiendo lo mismos esquemas. El fenómeno resulta ser el mismo también: no hay una detallada documentación de lo que se ha realizado en el pasado por lo que tampoco hay contenidos distintos de lo ya hecho. Terminamos entonces consumiendo emisiones con nombres y caras nuevas, pero con las mismas historias.
El viejo adagio se nos viene encima: "quien no conoce la historia..."; no podemos hacer cosas distintas de lo tradicional, si no entendemos ni aprendemos de esas tradiciones. Las mejoras no surgen sólo porque las deseemos, debemos trabajar investigando primero qué se ha puesto en práctica, cómo se ha puesto en práctica y a quiénes les ha servido. Ser original no implica inventar cosas de la nada.
Beto
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