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| Sentirse pleno es cuestión de encontrar un tope. Foto: BAER vía Meta AI |
1. A parecer. Hay un mundo de apariencia al que no hemos adaptado y no lo digo de manera despectiva, sólo es cuestión de saber los códigos de comportamiento para cada uno de los eventos a los que salemos asistir regularmente, sin importar que se trate de una reunión familiar, de amigos o de negocios; el juego de las apariencias arranca con las vestimentas que usamos, ya que la aceptación o el rechazo por primera vista se da en cómo percibimos «el bulto» con el que vamos a inter actuar; por supuesto habrá quien, por alguna razón física, de elección o étnica, vista ropas que se salgan del canon establecido por el grupo, lo cual sólo requiere de una adaptación mental de la mayoría, por ejemplo, el tener en una comida familiar de clase media mexicana a un invitado proveniente de la India.
2. A tener. Del «como te ven, te tratan» pasamos al «cuanto tienes, cuanto eres»; imagino que es más sencillo establecer una escala de los objetos adquiridos utilizando criterios como precio, moda, oportunidad o utilidad que nos dan un panorama cuantitativo del perfil de la persona con la que tratamos, pero eso no nos dice quién es, sólo lo que posee. Por otro lado, tratar de hacer una escala de los sentimientos, los intereses u otro indicativo subjetivo ya que, a pesar de los más de cien años de estudios psicológicos, aún no es posible indicar qué tan sensibles somos ni en qué situaciones seríamos más expresivos. Entonces, tratar de encontrarnos y saber quiénes somos requiere de una dedicación más específica que el llenarnos de objetos que quién sabe si necesitamos.
3. A suponer. En un principio de incertidumbre, pocos son los que imaginaron un futuro, se convencieron de él y cumplieron con todas sus expectativas, posiblemente hayan pertenecido a otra época, heredaron el oficio familiar o fueron coherentes toda su vida; la tradición es importante, por supuesto, pero quienes logramos descubrir nuestros potenciales, tomaremos camino con el fin de quedar satisfechos, signifique eso ser lucrativos o no. En cualquier caso, suponemos dos cosas, que los nuestros estarán de acuerdo y que va a irnos bien, ninguno de los cuales es seguro; en el primero, de inmediato cuestionarán la viabilidad de vivir de lo que escogimos por una auténtica preocupación por nuestro futuro y porque seguimos inmersos en la idea de que el camino más seguro es ser empleados, en el segundo, un dejo de confianza.
4. A simular. Mientras estar es una condición eventual, ser implica un trabajo diario de adaptación al entorno, imposición de la propia presencia (sin que ésta sea necesariamente agresiva) y el reflejo de lo que hacemos en los demás; parecer es una suposición entre dos partes, lo que creemos que somos (que los demás sólo intuyen) y lo que los demás creen que somos (y nosotros sólo intuimos); recordemos que creer parte de la convicción y suponer e intuir parten de la duda, entonces, en los momentos en que tenemos que parecer, estamos jugando con las imágenes que las partes involucradas en nuestras relaciones ponen a la disposición del grupo, imágenes a veces mejoradas que tienen por cometido, hacer que los momento en común sean lo más placenteros posible, así sea. Salud.
Beto

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